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Domingo, 28 de Noviembre del 2021
Sábado, 05 Diciembre 2020

Tus ojos nuestra esperanza, en tus manos nuestra salvación

Cortejo de la Soledad en una foto de archivo Cortejo de la Soledad en una foto de archivo

CLR/Manuel Eloy Semitiel López.

Aprovechando de que el martes día 8 de diciembre es la solemnidad de la Inmaculada, Patrona de España, he decidido escribir sobre otra de las imágenes de la Semana Santa que me causan también cariño, devoción y recuerdos muy entrañables. Se trata de la imagen de María Santísima de la Soledad.

A principios de los años ochenta del pasado siglo XX, toda la Semana Santa de Cieza se vio sumergida por una crisis en todos los sentidos muy grave, sin gente en la inmensa mayoría de cofradías, con el patrimonio muy deteriorado, y una apatía e indiferencia grande por la semana santa, incluso por lo religioso.

 

Fui en la primera mitad de esos años presidente de la Cofradía de la Stma. Virgen de los Dolores, secretario de la Junta de Hermandades Pasionarias y también presidente de la Cofradía de María Santísima de la Soledad de Cieza. Me encontré a la cofradía de la Soledad en un estado muy crítico, lamentable, sin gente, con el patrimonio muy deteriorado, apenas una veintena de hermanas/os, el trono, la imagen de la Virgen y su famoso manto hecho en el año 1.900 en los talleres Garín de Madrid.

 

En poco tiempo hicimos hermanos, anderos, túnicas para los anderos y empezamos a funcionar. En el año 1.984 se le hizo un emotivo homenaje a los escultores ciezanos D. Manuel Carrillo García y D. Manuel Juan Carrillo Marco. D. Ignacio López Guillamón, entonces estudiante en la Universidad de Murcia, escribió un libro que nos patrocinó la entonces Caja Provincial de Ahorros de Murcia hablando del taller Carrillo en Cieza, obra única hasta la fecha, pues es el único texto que hay sobre el mencionado taller. En ese homenaje se cambió el nombre de la calle donde se ubicaba el taller Carrillo por el nombre de Manuel Carrillo García, se puso una placa de mármol en la fachada donde nació Manuel Juan Carrillo en la calle Cartas 15 de Cieza y un estupendo acto central de homenaje donde hablamos tanto el alcalde de Cieza D. Ramón Ortiz Molina como el que escribe, finalizando con un concierto de la orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

 

También en ese año 1.984, D. Manuel de la Rosa González, historiador y actualmente párroco de la iglesia de Santiago en Jumilla, nos escribió un libro hablando de la historia de la Cofradía de la Soledad en Cieza, también patrocinado, hicimos ese año túnicas para los anderos ya que no existían, un concierto de la Banda de Música de Cieza en la Basílica de la Asunción donde acudieron presidentes de distintas cofradías de Cieza tanto como de otras ciudades y como colofón SS.MM. Los Reyes de España accedieron al nombramiento de HERMANOS DE HONOR de nuestra cofradía y hace unos muy pocos años la Casa Real por aquel vínculo accedió a que la Cofradía de la Soledad de Cieza lleve el título de Real Cofradía.

 

Se llenó la cofradía de gente y la Virgen salía a la calle con dignidad, respeto y mucha solemnidad, ya que cierra la histórica procesión del Santo Entierro de Cristo, de siglos de antigüedad, tanto como la misma Cofradía de la Soledad, que es una de las cofradías también históricas de Cieza. Su presencia en los desfiles procesionales ciezanos se remontan a la noche de los tiempos, por eso el obispado le concedió hace pocos años el titulo de ARCHICOFRADÍA.

 

Entre los apellidos nobles que pertenecían a esta cofradía destacan familias ciezanas de la élite del poder en Cieza tales como los Buitrago Angostos, Marín Castaño, Marín Ordoñez, Ruíz Soler, Marín-Blázquez de Padilla, Marín Talón, de la Peña, Roldán, Yarza o Bermúdez Abellán, entre otros. Nos remontamos a los siglos pretéritos donde estas familias ocupaban cargos importantes en nuestra ciudad y pertenecían a la cofradía de la Soledad.

 

Sería interminable este artículo si os escribo todos los datos históricos de la misma, pero sí os comento algunos. Las hermanas no formaron parte de la misma hasta mediados del siglo XVIII, y se les permite hacer la vela en los novenarios como asistir a las procesiones. Desde los primeros años de la fundación, nombran "camarera" de la imagen de la Virgen, ya en el 1.730 nombran a Dª. Inés Navarro Sola y Martínez, siendo camarera desde el 1.730 hasta el 35, luego pasó el cargo a su hija y así hasta nuestros días la función de la camarería de la Virgen ha estado siempre presente en los devenires de esta asociación religiosa. La obligación de la camarera era y es la de vestir a la imagen de la Virgen según los días y los cultos.

 

El 13 de abril de 1.761 se acodaba lo siguiente:" Que para maior culto y venerazon de Ntrª .Sª., se ponga el mejor vestido en las solemnidades sigtes: En la novena de Nuestra Señora y permanezca vestida hasta el lunes después de la Dominica in Alvis, para la octava del Corpus, para la novena del Señor San Bartolomé, hasta después de la novena del Buen Suceso, toda la Pascua hasta después de Reyes. Para cuios días el hermo. maior auisará a la camarera zitandole hora".

 

El novenario de la titular fue uno de los cultos más importantes de los actos de la cofradía junto con las procesiones desde sus tiempos fundacionales, sobre todo en el siglo XVIII y XIX. No hay constancia clara y precisa si el novenario se hizo desde sus comienzos conjuntamente con la imagen de Nº. Padre Jesús Nazareno, o fue una innovación propia del siglo XIX, llamándose novenario de Jesús y Dolores.

 

La histórica procesión del Santo Entierro en la noche del Viernes Santo se hacía con tres pasos: La Santa Cruz, el Santo Sepulcro y la imagen de María Santísima de la Soledad que cerraba el cortejo. Al finalizar el mismo tenía lugar el denominado "sermón de Soledad", y a su término era velada la imagen de Jesús en el sepulcro toda la noche hasta las primeras luces del alba. Parece ser que la imagen destruida de la Soledad en la contienda civil del 36 era de Francisco Salzillo, realizada en el año 1.759 y se conservaba en su capilla de la Basílica de la Asunción.

 

Su famoso manto que desfilaba hasta hace unos años fue regalado en el año 1.900 por D. Francisco González Condón, D.Isidro Gómez Marzo y Dª. Visitación Aguado, realizado en los talleres Garín de Madrid costando en aquellos años 15.000 ptas. Desde el año 2.017 la imagen de la Virgen desfila con otro manto de rico bordado en oro sobre terciopelo negro regalado por su cofradía.

 

La imagen de la Virgen de la Soledad posee un imponente retablo en madera realizado a principios de los años 40 del pasado siglo XX realizado por el escultor malagueño D. Francisco Palma Burgos, siguiendo las trazas del barroco andaluz, recordemos que Palma Burgos también realizó en Cieza la imagen del Cristo de Medinaceli y su retablo, e hizo para Málaga el famoso Cristo de la Buena Muerte o de los legionarios. En Cieza vino a trabajar con él D. Juan Solano García y ya se quedó en nuestra ciudad.

 

El camarín de la Virgen de la Soledad fué realizado en el siglo XVIII, con pinturas al fresco, obra de gran belleza, y simboliza el dominio del mal mediante la Cruz. La bóveda del camarín fue decorada con motivos de la pasión de Cristo. Las dos vidrieras que aparecen fueron regaladas a la Virgen por el sacerdote ciezano D. Baldomero Torres Perona(1.873-1.945).

 

La actual imagen de la Soledad es una bellísima obra de D. Juan González Moreno, año 1.942, costeada por la que fue su camarera Dª. Piedad Jaén Talón, en memoria de su madre y tía: Dª. Ana Talón Marín-Blázquez y Narcisa Talón Marín-Blázquez, que también fueron camareras de la imagen. Dª. Piedad Jaén Talón también sufragó el retablo actual de Palma Burgos.

 

El trono actual con que desfila la imagen de la Soledad cerrando la procesión del Santo Entierro fue realizado en al año 1.875 por el maestro Pujante en Cieza y diseñado por Sánchez Araciel.

 

La imagen de la Virgen va mirando al cielo, donde se encuentra nuestra esperanza, lleva en las manos el corazón con los siete dolores de la Virgen: La profecía de Simeón, la huida a Egipto, el Niño perdido en el Templo, Encuentro con Jesús camino del Calvario, Muerte del Redentor, Descendimiento de Cristo, Entierro de Jesús y la soledad de su madre. Lleva en sus manos los misterios de nuestra salvación. Ella es el sol de la humanidad en esa noche negra de Viernes Santo, es nuestra esperanza, es luz en la noche oscura de nuestras almas, sobre todo en estos tiempos que estamos viviendo.

 

Que la Virgen Santísima acoja en el cielo junto a Jesús a todas las víctimas de esta pandemia, reconforte a sus familias, a todos nos dé esperanza ante tanta desolación y adversidad y nos ayude a esperar el tiempo de empezar de nuevo a vivir y que aprendamos de todo lo que estamos viviendo, ella que vivió, sufrió y vio a su hijo morir de aquella manera tan cruel para darnos la vida.

 

Termino con una poesía de sacerdote ciezano D. Pablo Hernández Menalguez, gran devoto de la Virgen de la Soledad.

 

"Dulce estrella matutina, Virgen de la Soledad,

yo también clavé una espina,

sobre la frente divina

del Sol de la humanidad."

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