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Miércoles, 22 de Noviembre del 2017
Sábado, 02 Septiembre 2017

El Viaje (Final) a Ninguna Parte. Hombres y mujeres 2017

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Bartolomé Marcos Bartolomé Marcos

CLR/Bartolomé Marcos.

En campañas bien orquestadas por los medios de comunicación y amparadas por poderosos e interesados lobbies, en medio de la general aceptación y complacencia, y componiendo un discurso políticamente correcto plagado de nuevos tópicos que se admiten sin rechistar, las mujeres se organizan, y ya tienen quien las defienda, aunque para mí que, en general, siempre han sabido defenderse muy bien solitas. Los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y otras especies y especímenes se están organizando también desde hace un tiempo, han reforzado su “orgullo” y señas de identidad y ya tienen quienes los/las defiendan.

Lo que no parece estar muy claro es qué o quién defiende a los hombres frente a tanta tribu en pie de guerra. Y creo que va siendo hora de hablar de las virtudes del hombre, tan denostado por culpa de las animaladas de algunos hombres que no lo son. Aquellas expresiones, desgraciadamente ya en desuso, de “sé un hombre”, “pórtate como un hombre”, “un hombre hecho y derecho”, o “un hombre de provecho”, o “nada menos que todo un hombre”, siguen teniendo vigencia y correlato en la realidad, es decir, hay personas –la inmensa mayoría de los varones- en las que pueden apreciarse las cualidades de la hombría, o el comportamiento propio de un hombre auténtico y verdadero, y hay hombres de gran provecho para los demás; se trata por tanto de expresiones que no debieran haberse perdido o haberse puesto en entredicho, o aceptarse sólo como expresiones rancias y anticuadas, porque ser muy hombre no es en absoluto sinónimo de ser muy macho, y, desde luego, menos aún, de ser un machista.

 

Y es que si para luchar contra los tópicos imperantes hay que volver a los viejos tópicos, y eso es ser conservador o ganarte que te lo digan, no me importa un pito ni dos. No creo que haya que mantener aureolas de modernidad que se han revelado ya como obsoletas y caducas antes de nacer y aplicarse. Tampoco se trata de afirmar al hombre frente a la mujer, ni valorarlo por encima de ella. Partiendo de la radical y esencial identidad entre hombres y mujeres, en tanto que seres humanos, sí se trata de subrayar la enriquecedora e incluso divertida (pero no pervertida) diferencia entre unos y otras, y de potenciar las cualidades con las que la biología primero y la evolución biológico-cultural después, nos han adornado a los unos y a las otras.

 

Yo, qué quieren que les diga…estoy orgulloso de ser hombre, y lo habría estado también de ser mujer. Me gusta ser hombre y por eso mismo me gusta la mujer, y comprendo y respeto el problema gordo de los que no saben muy bien lo que son o lo que quisieran ser. Pues bien, dando por sabido y dejando al margen que algunos y algunas empezarán a hacer observaciones que expliquen mi punto de vista con la lógica sabihonda de sesudas referencias a educación y cultura represivas, les diré que los hombres somos más sensibles y lloramos más en soledad, desconsoladamente en muchas ocasiones. La mujer es práctica y utilitaria, y el hombre soñador, idealista e imaginativo. El hombre es más don Quijote, la mujer más Sancho Panza. El hombre es más capaz de proyectos ambiciosos con perspectivas de futuro, la mujer más capaz de habilitar los medios que los hagan realidad (quizá eso explique aquello de que “detrás – mejor sería decir al lado- de todo gran hombre hay siempre una gran mujer”. Salvo en fortaleza física, el hombre es más débil, la mujer más fuerte, y lo es anímicamente, y lo es en capacidad de sufrimiento y aguante. La mujer es más paciente, más prudente; el hombre más temperamental e impulsivo. El hombre es más individualista, la mujer más colectivista. El hombre es más vergonzoso y tímido, la mujer más expansiva y abierta, más atrevida. El hombre es más generoso, la mujer más egoísta. El hombre es cielo, tierra la mujer. El hombre es recta, curva la mujer. Los hombres son traviesos, las mujeres se atraviesan. El hombre es más inteligente, más lista la mujer. Las mujeres son la vida y por eso viven más. Las mujeres son sustancia de la tierra y viven más apegadas a ella. Los hombres son sólo instrumentos volátiles y efímeros de la naturaleza, tragicómicos y desventurados ángeles caídos, dioses sin gracia, suerte ni poder. Los hombres son menos, las mujeres más. Y, desde luego, el hombre es más feo, más guapa la mujer.

 

Podría seguir diciendo, pero es verano, y es feria…y ya basta.

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