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Domingo, 07 de Marzo del 2021
Sábado, 30 Enero 2021

El Viaje (más Final aún…) a Ninguna Parte. “PHANTASMAS”

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Bartolomé Marcos Bartolomé Marcos

CLR/Bartolomé Marcos.

Puebla mi vida un número creciente de fantasmas, o mejor “phantasmas”, como me gusta llamarlos, porque un phantasma, así, con ph, tiene como más solera, más clase, no como tanto fantasma cafre y patán que prolifera y revolotea por doquier, sobre todo en los niveles más altos de la jerarquía político-social, urbi et orbi, o, como antes solía decirse, “desde el helado hasta el ardiente Polo”.

En estos tiempos prosaicos, crudos y amustiados de bichos insidiosos y letales que mutan al dictado, discreción y arbitrio de sus siniestros propaladores para diezmar implacablemente a quienes con gran dificultad y mérito consiguieron llegar al desgraciado pero relativamente confortable y feliz “arrabal de senectud”, es decir, para quienes han - o hemos - logrado llegar a viejos, esfuerzo probablemente baldío donde sólo nos espera el cartelico de “Bienvenidos a Ninguna Parte” (sí, lo hemos visto ya por el catalejo y está más bien “catacerca”); esfuerzo quizá estéril y baldío, sí, pero no “minino”, no se vayan ustedes a creer, sino que comporta dura, penosa y esforzada travesía, que ríanse ustedes de los trabajos de Hércules, que ése, con esos músculos y sus divinas ayudas, jugaba con ventaja.

 

Se encuentra entre esos “phantasmas” uno que les presento hoy. Se llama Antonio Linares, malagueño del Rincón de la Victoria, antiguo compañero de cautiverio en el internado del CHF de León, el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios de la capital castellano-leonesa, regentado antaño por los Salesianos, y reconvertido actualmente en Comisaría de la Policía Local de la preciosa ciudad, joya del planeamiento urbanístico más racional que yo haya conocido nunca (el de su Plan General de Ordenación Urbana de 1960). La salida desde la estación del ferrocarril hacia la calle Ordoño II y zonas aledañas, ya en pleno centro urbano, es una verdadera maravilla. Sorprende y deslumbra. Te invita a caminar hasta la Catedral, la mejor del mundo, y allí quedarte extasiado.

 

Pero vamos con nuestro “phantasma” de hoy. Si me preguntaran por él, por mi “phantasma” Antonio Linares, les diría… les diré, que no recuerdo absolutamente nada de él - y debería- porque -además de compañero mío en el internado- ha sido nada menos que maquinista de trenes y jefe de estación, algunas de mis profesiones soñadas en la vida (junto a piloto, periodista, cineasta, escritor y…hasta cura. Casi todas, menos profesor, que es lo que acabé siendo, paradojas de la vida). Tengo incluso alguna que otra fotografía suya, en concreto la de su perfil del “guasaps”, donde aparece con sus lentes y un gran puro en la boca, pero, por más que miro y remiro la foto y por más que estrujo mi sesera, me sigue pareciendo un extraño, y no consigo recordar ninguna situación concreta vivida con él, ninguna anécdota en particular, ninguna reminiscencia que vincule a su persona con aquella etapa tan intensa, tan dramática e inolvidable de mi vida (y de la suya, me consta), en la que seguramente este enigmático y antaño discretito “phantasma” anduvo junto a mí paseando los domingos por la tarde por entre aquellos tenderetes y casetas que se instalaban en el Paseo de Papalaguinda, Avenida de la Facultad de Veterinaria, poco antes de llegar a la Plaza de Toros de León, al estadio de la Hípica y a la confluencia de los riachuelos Torío y Bernesga, esos aprendices de río, como el Manzanares madrileño, que tiene León. Fíjense si recuerdo detalles, pero no me acuerdo para nada de Antonio Linares Ramos, mi phantasma de hoy (¡vaya!, miren por dónde ahora me ha venido a la memoria el segundo apellido).

 

Este “phantasma” de mi adolescencia y primera juventud robada por los curas, ha reaparecido en mi vida (sin que me quepa constancia fehaciente de que tuviera nunca presencia real en ella, como les digo) tras la iniciativa (terrorífica desde muchos puntos de vista) de ir a la búsqueda proustiana del tiempo perdido que tuvieron hace casi una década un grupo de aquellos colegas de cautiverio. Yo no he concurrido a ninguno de los varios encuentros que han mantenido desde entonces en diferentes lugares de España. Me da un poco de miedo…lo reconozco. En el chat que mantiene este grupo de antiguos compañeros de colegio, hay de todo. Los más, como yo mismo, prácticamente desaparecidos…buenos días, buenos días…buenos días…Alguno, como un tal Domingo, al que tampoco recuerdo, de un candor e ingenuidad supremos, en sus bienintencionados y buenistas mensajitos de puritano calendario protestante norteamericano. Otros, como el león de Villarrobledo, Telesforo Tajuelo Herrero, al que sí recuerdo (este era uno al que los curas le metían la cabeza en un cajón de la mesa del profesor, y apretaban a ver si salía petróleo, o si conseguían ablandarla pero ahí está, ahí sigue, tan fresco y tan lozano) y que creo que ha mejorado considerablemente con la edad (todos están, como yo mismo, en el entorno de los 69 años), que vive en la zona francófona de Canadá cercana al Polo Norte, porque en las fotos lo veo casi siempre en medio de bosques nevados, con árboles gigantescos, o, entre otros. el prudente y sensato promotor y coordinador de todo el invento, Francisco Recio, mañico él.

 

Pues bien, Antonio Linares estuvo en el chat del grupo, y fue muy activo y participativo hasta que se salió de él, aunque se muere de ganas de volver, pero es orgulloso, tiene mucho amor propio y no puede ni quiere reconocerlo. Conmigo, y con otros supongo que también, mantiene una línea privada de comunicación, y el pasado verano estuvo a punto de recalar en mi nueva casa de la Gran Vía con ocasión de un viaje que hizo desde su malagueño Rincón de la Victoria hasta la ciudad alicantina de Elda. Creo que para Antonio yo he sido siempre un enigma. Habíamos quedado ya, pero la pandemia nos aconsejó prudencia, reculé yo, él creo que lo entendió y pospusimos el encuentro para mejor ocasión. Por cierto que cuando yo le pregunté sobre para cuándo podría ser y con qué frecuencia volvía por tierras alicantinas y podría desviarse a Cieza, él me respondió tan pancho que solía hacer ese viaje…¡cada diez años!, lo que da una buena idea de cómo es este “phantasma” de 69 . Antonio parece que ha tenido una vida dura y complicada, con varios fracasos matrimoniales, e intuyo que debe ser persona de mucha y definida personalidad y marcado carácter con la que no siempre resultará fácil convivir. Les propongo leer fragmentariamente -a fin de cuentas es lo que caracteriza al medio- algunos de los últimos guasaps remitidos por Antonio:

 

[12:15, 1/1/2021. Día de Año Nuevo] ANTONIO LINARES: familia, amigos y compañeros; os propongo un juego de memoria. En caso de seguir en este mundo, ser capaces de no felicitarme ni fiestas ni navidad ni año nuevo ni reyes. Y a la vez ser capaces de mantener la relación.Personalmente estaré encantado de intercambiar ironías y conocimientos.Atentamente…????????????????????

 

Al vivir solo, tengo (tenía) 3 vasos, 3 platos hondos y 3 llanos. Ayer, al trasladarlos al platero, tropecé, sin caerme yo. 2 vasos y 3 platos si cayeron. Por otro lado, dos de mis cuatro calzoncillos han terminado de perder elasticidad. También se me ha antojado un libro nuevo. No puedo adquirir vasos ni slips ni libros. ¿Es menos contagioso comprar whisky o chocolate?

 

Creo que Antonio Linares lleva camino de engrosar el selecto club de “los raros nc” (numerus clausus). Claro que, a su edad, o a la mía, que nos tomen en serio ya no es nuestra necesidad más urgente, como decía esta semana Georges Clooney en una entrevista en la prensa ¡Hello, Georges!

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