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Domingo, 28 de Noviembre del 2021
Sábado, 20 Noviembre 2021

Breves apuntes sobre la producción de seda en Cieza (I)

Gusano de seda (Bombyx mori) Gusano de seda (Bombyx mori)

CLR/José Olivares García.

Dando un paso más, en nuestras investigaciones sobre el pasado pre-industrial de Cieza, en este artículo intentaremos describir lo que para nuestra población significó una actividad como la sericicultura, que producía capullos de seda gracias a los gusanos alimentados con hojas de morera. Estas labores de la industrial rural, se desarrollaba en el ámbito doméstico, en el que se implicaban todos los miembros de la familia contribuyendo notablemente a la economía familiar. En la región de Murcia y en Cieza, hubo épocas en que la producción de seda, debido a su excelente calidad, adquirió gran fama en los mercados nacionales.

Origen de la seda

 

Las primeras producciones de tejidos de seda de la que tenemos constancia datan del 2750 a.C. y su origen al igual que nuestro melocotón ciezano es China. Posteriormente en el siglo I a.C. el Imperio Romano recibe las primeras importaciones de seda. Tendremos que esperar hasta el siglo VI d.C. para que se establezcan las primeras elaboraciones de seda autóctonas en el Imperio Bizantino, quien según varios autores dominó la producción de seda en Europa hasta el siglo XII de nuestra era. Una vez más fue el territorio del Al-Ándalus el primer territorio del continente europeo donde se crio gusanos de seda de manera intensiva, llegando a un gran desarrollo de su industria textil. No es descabellado pensar, pese a la ausencia de tejidos de seda en nuestra Siyâsa, que esta población ya pudo tener pequeñas partidas de capullos de seda que se enviarían a la capital murciana. Tras la reconquista de los territorios musulmanes de la península ibérica, los reyes cristianos, supieron aprovechar el legado recibido, contratando a artesanos mudéjares que siguieron con la producción y elaboración de seda.

 

El despoblado de Siyâsa, situado en el Monte del Castillo de Cieza, Archivo CARM.

 

La producción de seda en Cieza

 

Una vez más, a la hora de confeccionar esta serie de artículos sobre el pasado pre-industrial de Cieza, debemos de recurrir a las referencias que Ramón María de Capdevila dejó impresas en sus diferentes trabajos sobre la historia ciezana. De este autor hemos encontrado distintas informaciones sobre la actividad sericícola en Cieza, comenzando por el año 1589, el Concejo de la villa manda nombrar un fiel contraste. (“Este era un funcionario municipal de la Edad Media, se le conocía también como almotacén, fiel del rastro, medidor, fielazgo o almotacín. Era una especie de inspector mercantil, responsable de dar fe de los pesos y medidas y de garantizar las transacciones comerciales, para lo que se valía de la balanza. La figura tiene su origen en la Alta Edad Media en las zonas de la Península bajo dominación musulmana”), ante el que se presenten los productos que se traigan a vender a la plaza pública, para que sea equitativo el pago de las alcabalas: fijándose asimismo lo que debe cobrarse por seda, pasas y barrilla. En 1599, Capdevila recoge informaciones sobre el cultivo de la seda, describiendo que se hacía a gran escala. En esa época estaban plantados de moreras los pagos de” la Brujilla”, los “Zaraiches Mayor, Menor” “El Toledillo”, “ y “La Hoya de los Álamos”, entre otros parajes ciezanos.

 

Puesto de aforaores (fielato) del Camino Real y de la Seda de Madrid.

 

Siguiendo las publicaciones de Capdevila, descubrimos que varios son los comerciantes que hasta las tierras ciezana llegaban a comprar seda como Juan Rodríguez Carrillo de Córdoba. El Alcalde Alonso Martínez Garay en 1636 le da permiso para que compre cuanta quiera, siempre que la pague a 37 reales la libra. Se incluyen en este precio todos los impuestos. Dos años más tarde viene a comprar la seda el vecino de Córdoba Andrés Gil de Mesa, y los señores alcaldes, regidores y justicias, acordaron que no lo haga a menos de 34 reales y medio la libra, incluida en ellos todos los impuestos. En 1652, la seda ciezana sufre un incremento en su precio llegando a 45 reales la libra, cifra que pagó el comerciante de la capital murciana Luis Matos en 1673. El 28 de noviembre compra toda la seda que se ha producido en Cieza a 46 reales la libra el mercader de Córdoba Antonio Vázquez, importando la que se llevó 12.328 reales. En 1676 sigue revalorizándose el precio de la seda, como atestigua los 67 reales que el vecino de Pastrana Miguel López pago por una partida de seda ciezana. Como ley inexorable del comercio, los precios de la seda sufre un desplome en 1703 el 12 de junio, y es entonces cuando vino a Cieza el mercader Juan López Salinas, vecino de La Manchuela (Jaén), a comprar la seda la que adquirió de todo “capillo” a 26 reales de vellón la libra, además de venderse en Cieza los “capillos” para su posterior elaboración, como en 1723, Juan Rodríguez, mercader de Toledo se llevó una partida de seda fabricada en Cieza al precio de 40 reales y dos de arbitrios.

 

Capullos “capillos del gusano de seda

 

Capdevila también recoge la comparecencia ante el concejo del propietario de tierras Juan López de Vitoria, que en 1638 y en representación suya y de los demás colonos, exponía el problema de no poder pasar a la margen derecha del río para atender el cultivo de la seda, por encontrarse el puente en malas condiciones. Las autoridades accedieron a dicha petición, realizando un reparto entre todos los propietarios que se hicieron cargo de los 600 reales que costó la reparación del puente. El 4 de agosto de 1758, debido a unas graves inundaciones, nuestro bravo Segura destruyó una vez más el puente, causando un grave problema para los criadores de gusano de seda, que en esas fechas estaban criando y había que darle de comer. Como no daba tiempo a construir un puente nuevo, se optó por la instalación de una barca provisional que uniera la población con las zonas de actividad sericícola, Los ciezanos, no solo se dedicaban al cultivo de la seda en su tierra, habían momentos que acudían a Murcia a trabajar en la cosecha de la seda, como relata Capdevila en mayo de 1648, y en la que varios vecinos se encontraban trabajado en Murcia, en el momento que la capital murciana se encontraba inmersa en una terrible epidemia de peste, no pudiendo regresar estos vecinos, bajo pena de muerte y confiscación de sus bienes a quien los amparara o recogiera en su casa hasta pasada de la capital esta terrible enfermedad. En este mismo año se recogieron en Cieza según Capdevila 52 libras de seda que dieron 1.612, reales. Con buena parte de esta cifra, se arreglaron las andas y se doro la imagen de San Bartolomé.

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