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Y luego critican…..

A Dios rogando y con el mazo dando. Consejos vendo que para mi no tengo. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Pero qué rico y expresivo es nuestro refranero.

Algunos gobiernos regionales del Partido Popular, incluido el de Murcia, me recuerdan cada día más a los gobiernos independentistas catalanes. O a los independentistas vascos. De hecho, hacen lo mismo: oponerse a todo lo que venga del gobierno de España, el 99% de las veces sin saber siquiera qué es lo que se dice desde La Moncloa. Y anunciar que no acatarán la ley.

No hablaremos de la ínclita Díaz Ayuso, máximo ejemplo de la deslealtad institucional, incluida la deslealtad a su propio partido y a sus líderes, que no tiene empacho en imitar a los soberanistas y separatistas a los que tanto odia y critica. Vamos a quedarnos más cerca, aquí, en Murcia. Y en su anunciado desacato a las leyes nacionales.

Que nuestro gobierno regional es absolutamente inoperante lo sabe hasta el propio gobierno regional. Recuerdo cuando desde la derecha se hablaba del gobierno de la nación como gobierno Frankenstein. El nuestro, el de aquí, debe ser el del padre de Frankenstein, y tienen en él cabida las mentes más preclaras y agudas del universo. Tanto que deben haber llegado a la conclusión de que la capacidad de hacer y trabajar anula al final cualquier acto o trabajo. Que es lo que ocurre, por cierto.

Pero hablando de ocurrir, las ocurrencias son algo a lo que recurrir para que parezca que se hace algo sin hacer absolutamente nada. Y he aquí la última: la negativa a cumplir con leyes de rango estatal cuyo cumplimiento es obligado. ¿Y por qué? Pues porque Díaz Ayuso lo ha hecho, y hay que copiarlo por fas o por nefas. Porque sí.

Señores y señoras del gobierno regional: sean mínimamente consecuentes con el sentido común. Saben ustedes (o al menos deberían saberlo) que la situación energética está complicada, y que se puede complicar todavía más en los próximos meses. Saben ustedes que la Unión Europea ha lanzado un plan de ahorro para intentar que el posible corte del suministro del gas ruso no nos pille con los pantalones bajados. Saben ustedes (o deberían saberlo) que oponerse a cualquier medida de ahorro con explicaciones vacías, o más bien sin explicación alguna, que es lo que han hecho ustedes, es una irresponsabilidad. Es un auténtico sinsentido que no sepan hacer otra cosa que afirmar que estas medidas, a las cuales seguirán otras sin duda más duras pero absolutamente necesarias, violan sus competencias regionales y dan un aire triste a las calles. Por lo visto están ustedes a favor de seguir consumiendo energía como hasta ahora, de seguir derrochando nuestras reservas de gas y de cerrar los ojos ante lo que se nos puede venir encima. Eso sí, cuando, y ojalá no pase, pase lo que puede pasar, ¿entonces qué?

¿Tendrán ustedes la desvergüenza de afirmar que la culpa es del gobierno central? ¿Tendrán ustedes la desfachatez de decir que han cumplido con su deber pero que otros no? ¿Llegarán a tal grado de sinvergonzonería que acusarán a cualquiera de las burradas propias? ¿Cómo explicarán a los ciudadanos y ciudadanas de nuestra Región que ya no queda gas para cocinar, para calentar agua, para calefacción, o que hay que racionarlo en lo mas crudo del invierno? ¿Cómo se excusarán, aunque dudo mucho de que entre sus virtudes esté la de la capacidad de pedir perdón y reconocer las culpas?

Sean ustedes responsables, sean un gobierno de verdad. Hagan lo que tiene que hacer un gobierno, que no es otra cosa que velar por el bienestar, presente y futuro, de sus ciudadanos. ¿No están ustedes de acuerdo con las medidas tomadas con el gobierno central? Muy bien, perfecto, en su derecho están. Pero expliquen por qué no están de acuerdo, y expliquen también, si no es mucho pedir, qué alternativas proponen. Pero alternativas de verdad, no tonterías sacadas de una chistera de un asesor de imagen que, por no saber, no sabe ni quien le paga.

Y dejen de imitar a quien tanto imitan. Que al final, de tanto imitar y criticar sin fundamento, acaban ustedes pareciéndose a los que dicen que son sus peores enemigos.