Terminó el verano y en Cieza en la Red volvemos a dar voz a aquellos ciezanos que, aunque siempre presentes en la sociedad ciezana, pocas veces los hemos escuchado hablar de su vida. Comenzamos otro curso más entrevistando a una persona que echó los dientes detrás de la barra de un bar. Su local ha sido casi como un confesionario por el que han pasado curas, alcaldes, concejales, líderes políticos nacionales y directivas de la Junta de Hermandades, pero, sobre todo, es lugar de encuentro en el casco antiguo.
El 4 Esquinas es, con permiso de su mujer, Pascuala, su vida. Cuando baje por última vez la persiana, cada mañana seguirá bajando a desayunar en la mesa roja que hay al lado de la puerta, su preferida. Ahí le robará tiempo al tiempo y disfrutará de su jubilación. Paco, el del 4 Esquinas, y su mujer, Pascuala, son nuestros primeros entrevistados de esta temporada.
¿Qué recuerdos tienes de tu infancia? ¿Fue en el casco antiguo?
¿De mi infancia? Bar, simplemente, bar y, después, más bar. Esa es mi infancia. Ten en cuenta que yo nací aquí arriba, en el mismo edificio del 4 Esquinas. Vuelvo a insistir en mi respuesta, mi infancia fue el bar. Cuando todos mis amigos se iban por ahí a divertirse o a rondar y todo eso, Paco estaba en el bar. Siempre bar. No sabía que era la OJE, que eran los Scouts, no sabía lo que era irse de vacaciones.
¿Qué te emociona?
Me emociona la experiencia que tengo y todos los ratos que he pasado aquí. De las cosas buenas me alegro mucho y de las cosas malas he aprendido de ellas.
¿Qué es lo que más te gusta?
-Su mujer Pascuala se adelanta y nos responde por Paco: ¡El deporte!-
El deporte. Es lo que siempre me ha encantado. Yo, cuando he tenido algún rato, porque se quedaba mi mujer, me iba a practicar deporte.
Cuando eras niño: ¿qué respondías cuando te preguntaban qué te gustaría ser de mayor?
De niño siempre decía lo que no quería, y eso era estar en el bar. Yo también he llorado mucho en mi adolescencia porque no comprendía la situación del establecimiento, no entendía la situación de mis padres. Yo lo único que quería era no estar aquí. Sin embargo, cuando mi hermano se fue a la mili con 21 años, yo tenía 12, nos quedamos mi madre, mi hermana y yo a cargo del bar, él no podía venir ni de permiso, porque estaba en África. Aquí mi madre, mi hermana y yo echábamos muchísimas horas y, cuando tenía algún rato libre, lloraba porque no quería bar.
¿Cómo surge la idea de abrir el 4 Esquinas?
Surgió de mi abuelo en 1892, que fue cuando se creó el establecimiento. Lo pusieron al lado del actual 4 Esquinas, donde yo tengo el almacén ahora, y donde antes se puso la primera taberna. En aquella época nada más se despachaba vino para la calle y, posteriormente, se fueron quedando con toneles que tenían. Al 4 Esquinas actual se pasó en 1920, cuando se fue poniendo alguna mesa. Mi padre quitó un mostrador que había de madera, poniendo de obra. Paso a paso fuimos superándonos, siempre luchando. La barra actual se puso en los años 70 y se fue modernizando paulatinamente. Con el tiempo, mi hermano y yo decidimos trasformar el bar quitando las tapas típicas para poner sándwich, hamburguesas y todo eso. Se fue haciendo como yo siempre he hecho las cosas, de manera progresiva.
Muchos fines de semana y festivos trabajando aquí codo con codo con tu mujer y tus empleadas ¿Qué significa el 4 Esquinas para Paco y su mujer?
-Paco: Mi vida. Simplemente mi vida.
-Pascuala: En un principio para mí fue un sacrificio muy grande, hasta que te acostumbras a lo que no te gusta porque no tienes más remedio. Me costó muchísimo trabajo, después fui su compañera en todos los momentos, en los malos y los buenos. Aprendimos juntos a ir trasformando esto en lo que queríamos ofrecer a nuestros clientes.
De todos estos años al frente del 4 Esquinas ¿Qué recuerdas con especial cariño? ¿Podrías elegir un solo momento?
-Paco: La verdad es que no me viene ninguno en concreto. Ten en cuenta que yo cumplí en julio 70 años, entonces estoy aquí toda una vida.
-Pascuala: La verdad es que la satisfacción de que tu negocio sea próspero permanentemente a consecuencia del sacrificio, del camino duro que hemos llevado, es una satisfacción tan grande que digamos que es el agradecimiento que le tenemos al 4 Esquinas. Nuestra vida, lo que somos, lo que tenemos, es gracias al 4 Esquinas. El 4 Esquinas para nosotros es el todo.
-Paco: Yo estoy muy agradecido porque, aunque la gente diga que nadie es profeta en su tierra, yo estoy muy agradecido porque siempre he vivido de la gente de Cieza.El que ha venido más por el que ha venido menos, el que se ha gastado más por el que se ha gastado menos. Yo he tratado a todo el mundo igual, al que ha podido más como al que ha podido menos. En efecto, yo me he sentido identificado y he estado despachando más a gusto a la persona menos pudiente que a la pudiente. Para mí, siempre ha habido dos clases de personas: las buenas y las malas. Yo siempre estoy con las buenas.
Podemos decir que fuiste un adelantado a tu tiempo, puesto que, en lugar de abrir todos los días, solo abres los fines de semana ¿Qué explicación tiene esto? ¿Preferiste vivir más en lugar de trabajar más?
Cuando yo echaba alrededor de 20 horas diarias de trabajo, tanta carga laboral comenzó a provocarme mareos. Yo iba de un lado a otro de la barra y me daban vértigo. Ahí un cuñado me dijo: ‘’Paco: que a partir de la Esquina del Convento hay vida’’. Ahí ya comencé a plantearme el cambio. También es verdad que con mi mujer y mis hijas tampoco había hecho una vida normal, por lo que con cincuenta y tantos ya comencé a plantearme la vida de otra forma. A partir de ahí fui haciendo las cosas muy progresivas para adaptarme yo y adaptar a la clientela, porque había que seguir comiendo y pagando impuestos. Primeramente, cerré por las mañanas y luego por las tardes hasta llegar al horario actual. Pero, para finalizar, yo fui haciendo un seguimiento durante dos años para, al cabo del año, ver si mis pensamientos eran sostenibles económicamente. A mí no me gusta dar un paso atrás. Si tomo una decisión, no es para volver atrás. Cuando yo vi que el 4 Esquinas era sostenible abriendo solo los fines de semana, decidí dar el paso.
¿Cuál es el secreto para que tu local haya estado tantos años abierto y ahora, cuando parece que llega el final, la añoranza embargue a tus clientes?
Pienso que la formalidad, porque la formalidad es lo más importante en el negocio.
¿Cómo quisieras que fuera el último día de este templo gastronómico?
Un día más de trabajo. Yo pienso terminar como empecé y como estamos. No voy a terminar diciéndole a la gente: ‘’ Esto no tengo porque voy a cerrar’’. Yo prefiero que me sobre género antes de que me falte.
¿Y cuándo será?
El 29 de junio de 2025. –Pascuala interviene para señalar que Paco lo lleva todo programado con mucha antelación- Cerramos ese día porque es domingo y el 30 es lunes, y, como no abro, pues el último día será el domingo. Además, es esa fecha porque es cuando se puede jubilar mi mujer. Yo puedo estar jubilado desde hace cinco años, pero yo voy a aguantar hasta que ella se pueda jubilar, el 1 de julio de 2025.
Cuándo bajes la persiana por última vez, ¿Qué esperas que la vida te regale? ¿Tienes pensado algo?
-Pascuala y Paco responden casi al unísono: Tiempo, tiempo. Disfrutar. Vivir la vida. Lo mismo que hacemos ahora. Libertad, lo que no hemos tenido nunca.
-Pascuala: Yo tenía 23 años cuando me casé con él. Yo en mi vida había pensado que podría estar detrás de una barra. Soy muy tímida y, de un día para otro, me vi aquí metida. Yo he sufrido con él. Hemos compartido muchas cosas muy buenas. Hemos tenido mucha suerte, porque estamos en un sitio muy desplazado del centro del pueblo y, sin embargo, la gente viene a caso hecho aquí. Siempre me he preguntado ¿Qué es lo que hacemos para que la gente se desplace andando expresamente? Eso es de agradecer.
-Paco: El 95% de mi cliente es de la Esquina del Convento hacia San Juan Bosco. Eso es de agradecer. A la gente le ha agradecido que vengan aquí, pasen por un montón de bares y nos elijan a nosotros. Gasten lo que gasten.
Ya por último, si pudieras agradecerle algo a tus clientes ¿Qué les dirías?
-Paco y Pascuala: Gracias, simplemente, gracias por todo. Aquí han venido generaciones enteras. Primero amigos suyos de su edad, luego han venido con novias, casados, con hijos y, esos mismos, después han traído a las novias. Eso es de agradecer, porque, además, todo el mundo han tenido muy buen recuerdo del 4 Esquinas. Por un lado, nosotros ofrecemos, damos, pero por el otro la fidelidad de la gente ha sido muy importante. La gente nos ha dado la buena reputación. Somos lo que somos y hemos permanecido tantísimo tiempo en auge por que la clientela ha estado ahí. Este donde este, siempre me acuerdo de mi clientela.
-Pascuala: Paco siempre ha sido muy abierto con todo el mundo. Ha sido muy simpático con todo el mundo. Le ha dado cariño a todo el mundo. Paco ha sido como un entretenimiento para la gente.
-Paco: Me enorgullece mucho que vaya por ahí y los críos pequeños me digan: ‘’ ¡Adiós, Paco! Siempre devuelvo el saludo en el grado en el que la gente me saluda.