El tiempo - Tutiempo.net
El tiempo - Tutiempo.net

Marga Jiménez: «De pequeña siempre me recuerdo dibujando»

En su discurso todavía se puede adivinar el aje y la gracia de quien ha nacido bajo la protección de la Giralda y la Virgen de los Reyes. De niña, bebió de la fuente inagotable de los grandes pintores hispalenses. Multitud de noches soñó con la vieja friendo huevos de Velázquez y con ser pintora, como su abuelo, a quien recuerda emocionada. Dejó su tierra, la bella Andalucía, por amor, ¡y eso sí que es amor! Del Barrio de Nervión a Ascoy, de la vieja Híspalis a la Cieza huertana para ver como generaciones enteras de ciezanos y ciezanas van a sus clases a reír con sus chistes y su pellizco, pero, sobre todo, a aprender a ver el mundo a través de los pinceles y los útiles de pintura.

Nuestra entrevistada de hoy, Margarita Jiménez Manzano, es un ciclón de alegría, gracejo,  humanidad y arte. Y, desde hace treinta años, una hija más de la Atalaya.

¿Cómo era tu abuelo?

-Un leve suspiro sale del interior de nuestra entrevistada-

Hablar de mi abuelo es un sentimiento especial que surge de mí. Mi abuelo fue la primera persona  que, en cierto modo, creyó en la posibilidad de que yo siguiera su carrera artística. Entonces, lo recuerdo como una persona bohemia; de una época donde solo quería trabajar para él, y fácil no era en ese momento. No tenía otro trabajo, solo se dedicaba a pintar. Como decía, me inicié con él en su estudio. Recuerdo de pequeña ir a su casa los domingos y estar con mi abuelo literalmente, estropeándole los cuadros. A mí no se me ocurría otra cosa que coger el pincel, mojarlo en aguarrás y pasarlo por la pintura, pero, era tan bueno, que siempre le hacía gracia. Él fue la persona que me compró mis primeros materiales de pintura. Le encantaba verme dibujar. Me transmitió el amor por el arte.

¿Hasta qué punto te marcó la mili de tu hermano?

Me marcó el resto de mi vida. La mili de mi hermano fue un antes y un después en mi vida. A mi hermano lo trasladaron a hacer el servicio militar a Cartagena y, cuando empezó a conocer a gente de Murcia, conoció a mi marido, Luis Carlos. Fíjate que él me decía que se iba a Cieza y yo le preguntaba: ¿Dónde está eso? ¿Tú sabes con quién te juntas? A raíz de aquello yo le preguntaba mucho sobre esta tierra, pero claro, el servicio militar terminó, mi hermano y mi marido siguieron en contacto y hasta que Luis Carlos fue a Sevilla. Aquel ciezano me cautivó desde el primer momento. Fue una historia muy bonita.

¿Tanto se puede querer como para dejar Sevilla por amor?

Pues sí, no lo dudé en ningún momento. Me enamoré muchísimo de mi marido. En ese momento estaba estudiando en la escuela de arte y tenía prisa por terminar y poder venir a Cieza, cada vez que mi madre me dejase. En aquel momento no era como ahora, había que esperar a que mi madre dijese que sí y me diera su permiso.  Lo pasé mal durante esos dos años, porque una relación a distancia era un poco complicada en ese aspecto, pero, sin embargo, en el momento que decidimos casarnos y me vine a Cieza, me sentí muy bien acogida, como en mi casa, sus amigos pasaron a ser los míos, no sentí un gran vacío de mi ciudad. Si que iba con mucha frecuencia a Sevilla y eso me hizo disfrutar incluso más de mi ciudad, ya que, cuando regresaba, estaba todo el día en la calle. Siempre he seguido disfrutando de Sevilla. Cada vez que puedo. voy. Además, a Luis Carlos también le gusta mucho Sevilla.

¿Qué te sorprendió cuando llegaste a Cieza? ¿Eres feliz?

De Cieza me sorprendió mucho el paisaje. Hay que tener en cuenta que Sevilla es una ciudad totalmente plana, donde no tenemos montaña. De Cieza me llamó mucho la atención el ir por cualquier calle del pueblo y ver la montaña. También me gustaba mucho irme al rio a andar. Y, por supuesto, soy muy feliz en Cieza. Hoy por hoy te puedo decir que estoy en mi sitio. Estoy en mi lugar. Sí.

¿Cuándo descubriste que había una pintora en ti?

Realmente, siendo muy pequeña, porque siempre me llamaban la atención los trabajos de mi abuelo. Yo trataba todo el rato de imitarlo. No concibo mi infancia sin dibujo, siempre estaba dibujando, siempre tenía algún proyecto para hacer, algo que copiar. Primero me inicié en el dibujo, luego ya empecé con el color, pero el dibujo me motivaba. De pequeña siempre me recuerdo dibujando y ya, según fui creciendo, pues en el taller de mi abuelo tuve la posibilidad de intentar hacer alguna cosita, por lo que desde muy jovencita quise dedicarme a esto, lo tenía muy claro.

¿Qué artistas han sido los que más han influido en tu pintura?

Yo vengo de una ciudad muy clásica en cuanto al arte, muy barroca, por tanto, mis referentes son siempre los más clásicos y, entre ellos, los sevillanos. En el Museo de Bellas Artes de Sevilla tenemos obras de  Velázquez, Valdés Leal, Murillo y Ribera. En otro orden de cosas, también me influyeron algunos de los profesores que yo tuve en la escuela de arte, pero siempre ese estilo más clásico tirando al realismo, seguramente porque mis referentes eran esos.

¿Qué cualidades debe tener un pintor?

Un pintor la primera cualidad que debe tener es el sentimiento, tener un sentimiento artístico, un sentimiento con necesidad de plasmarlo a la hora de crear una obra para trasmitirle al espectador ese sentimiento. No valdría una obra que no cuente una historia, que no te esté expresando algo. Partiendo de la base de ese sentimiento, el artista puede progresar y practicar mucho en cuanto a trabajo.

¿Cuál es tu proceso de creación?

Parto básicamente de una idea o proyecto. A partir de ahí, empiezo a trabajar sobre eso, procurando que tenga siempre un hilo conductor. Casi siempre comienzo haciendo pequeños bocetos, también me apoyo mucho en lo digital, como la fotografía, aunque es verdad que no me sirve cualquier foto o cualquier elemento que yo quiero meter en mi obra. Intento hacer una composición que me cuadre en ese pensamiento de proyecto que tengo. El proyecto para mí es contar una historia y sobre todo me gusta hablar del concepto que esa historia quiere contar y trabajar sobre él.

¿Qué valores marcan tu obra?

El valor que mi obra pretende transmitir es esa parte más nostálgica de las personas, de los olvidados, de la gente que no tiene los recursos que tienen la mayoría gente;  ese tipo de cosas es lo que más me gusta destacar y recordar, hacerlas visibles y presentes.

¿Apuestas más por lo comercial o por lo que realmente te satisface?

Hoy en día, sobre todo, apuesto más por lo que me satisface como artista, pero, al apostar por algo comercial, no se pueden obviar las tendencias porque, como en todo, en el arte también hay tendencias. Una obra artística, como yo la trabajo, tan realista, a cualquier persona le puede parecer arcaica, pero, sí le meto ese toque de modernidad, a través de un fondo o una transparencia, pues intento combinar ambas cosas. Busco que mi obra llegue a un público joven, pero con la esencia de mi trabajo. Eso sí. 

En septiembre sueles poner rumbo a Marrueco para trabajar. ¿Qué significa para ti ese país vecino?

Este año ha sido la segunda vez que he tenido la oportunidad de ir a la residencia y es un sitio espectacular para cualquier artista, porque te dan la posibilidad de trabajar en un entorno fantástico, mágico, idílico. Es una oportunidad de compartir con artistas de todo el mundo, eso enriquece muchísimo, ya que puedes mostrar tu trabajo y, al mismo tiempo, estás viendo cómo trabajan otras personas de países diferentes y enseñanzas distintas. Enriquece mucho. Contactar con todas esas personas, y haber trabajado con gente tan interesante, ha hecho que cambie mi modo de trabajar en cuanto a tener más seguridad en mí misma.

¿Cómo es tu día a día ahí? ¿Te cuesta volver y dejarlos atrás?

La verdad es que, después de estar ahí, tan feliz y tan a gusto, y con la posibilidad de solo dedicarme a trabajar, cuando llegas a casa es otro planteamiento. Labores de casa, trabajo etc.. todas esas cosas que todos tenemos que hacer en nuestras casas, entonces tengo que programarme de manera diferente. Volviendo a la pregunta, la diferencia es grande, porque allí es otra inspiración.

Eres una de las pocas españolas que ha podido hacer la residencia artística de Ifitri ¿verdad?

Que yo sepa, sí. Ha sido una suerte que se me diera esa oportunidad porque, las dos veces que he ido, no he conocido a ningún español o española. Son personas de Casablanca, Tetuán, Los Ángeles, Berlín, París, Montpellier etc.. Ahí hay una mezcla superinteresante. Ahí te das cuenta de lo que el arte puede mover realmente y, las personas que nos movemos por el arte, notamos una cierta unión cuando estamos trabajando.

¿Por qué tu hija Margarita como modelo en tus obras?

Aunque mi hija mayor, Andrea, se puede enfadar mucho. Incluso alguna vez me lo reprocha, pero es que, es el hecho en sí de que Margarita es muy fotogénica. Cuando tengo la idea, la tengo tan a mano que, como la pille, sale bien. Tiene una fotogenia increíble. Además, nunca me dice que no y, la verdad, lo hace muy bien. Por lo tanto, me inspira bastante. Andrea, digamos, tiene una belleza diferente. Su belleza es más racial, más fuerte y, como mis temas son, normalmente, de otro tipo, pues escojo a Margarita, la verdad.

Por último, ¿qué sueñas cada noche cuando te vas a dormir?

Antes de dormir me gusta hacer meditación, pero porque soy una persona muy nerviosa. ¡Me faltan horas al día! Pero es que, mientras medito, me estoy programando el día siguiente. Me gusta visualizar mi horario diario. Y, respecto a mi sueño. Bueno, mi sueño relativo a lo profesional es terminar unos cuantos proyectos que ahora mismo tengo pendientes y exponerlos. Llegar a sentir que esa obra se puede exponer y el público lo va a ver. Y, respecto a lo personal, ahora mismo me encuentro en un punto de mi vida bastante calmado. He encontrado un equilibrio, bueno, lo tengo desde hace mucho tiempo, pero sí que es verdad que en lo personal estoy en un momento de lanzamiento que, por supuesto, está ligado a lo profesional. He tenido etapas en mi vida que lo he pasado muy mal, debido a una carga muy elevada de trabajo y eso implicaba que en casa no estuviera bien. ¡Menos mal que mi marido me apoyaba y estaba conmigo! Vivir con un artista es muy complicado.

Cuando me acuesto, siempre doy gracias por el día, por lo que he tenido y por lo que he conseguido.