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La ruta 30530. Aunque estemos muertos

Comenzaré con la osadía, les prometo que así lo siento, que supone para el que escribe estas líneas recomendar algo, pero es que esta es de esas veces en las que uno no puede resistirse a hacerlo. ¿Alguna vez han sentido, tras escuchar cómo se debe (entero y en orden) un disco que acaba de salir, que lo escuchado debería ser escuchado, valga la redundancia, por el resto de la humanidad?. Pues eso me pasó a mí ayer tras disfrutar lo que considero es una magnífica obra, ejemplo de cómo un artista y su música deben evolucionar para bien. Les estoy hablando de “Aunque estemos muertos” (17/11/2023, Warner Music Spain, S.L.), último y flamante disco publicado por el cada vez mas camaleónico y merecedor de mis respetos Coque Malla.

Se trata, en los tiempos que corren referente a lo percibido por el gran público  musicalmente, o mejor dicho, en los tiempos con los  que nos  hacen tragar al gran público vía medios de comunicación generalistas y también cada vez más los “especializados” en música, de una bocanada de oxigeno, la cual supone un impulso, una aportación más de los que músicos como Coque, que de forma admirable  y casi heroica, dan a la maltratada, ignorada y despreciada música de autor en este país.

Al paso que vamos, los hijos de mi generación no van a poder sentir lo que es concebir un disco completo como una obra, como un todo formado por pequeños universos llamados canciones. No van a poder vivir un disco como el que mira un cuadro o una escultura. Es una pena que nos lleven hacia el consumo de música basado en un estribillo facilón de veinte miserables segundos que sirva como gancho en las redes sociales. Lo dicho, si pueden hagan el esfuerzo, que cada vez les costará menos hacer si empieza en algún momento, cojan un disco, pónganlo entero y en orden, traten de entender porque las canciones van colocadas así, perciba matices, subidas, bajadas…, mire la portada, el diseño, lea las letras. En definitiva, consuma la obra como lo que es, una obra.

Dicho esto, les voy a formular una pregunta y les voy a pedir que si no tienen nada mejor que hacer, le echen un rato a pensar la respuesta: ¿Qué crees que puede aportar el estudio de la historia musical al aficionado?

Yo les voy a contestar exponiendo mi propia experiencia personal y es que si alguna palabra define perfectamente mi relación con la música desde que era niño , esa es «aficionado».

La música ha formado parte de mi vida desde que tengo uso de razón, pasando por diferentes épocas desde la niñez con las típicas canciones infantiles, la adolescencia y primera juventud como «rockero» firme defensor del estilo e intransigente con el resto de estilos, el posterior periodo que yo llamo de «transición» que me hizo abrir la mente y  comenzar a disfrutar de otros estilos y colores musicales, terminando en la etapa actual que estoy viviendo y que me ha hecho, ahora que la vida en lo familiar y lo profesional me lo permite,  formarme y ahondar en este maravilloso mundo llamado música, su teoría que permite ejecutarla, pero también su historia. Les explico.

Conocer la historia de la música y sus  etapas, sirve principalmente para romper las cadenas que desde pequeños nos impone nuestro entorno, el que sea, cada uno ha “sufrido” el suyo e incluso nos autoimponemos nosotros mismos. Escuchar un único estilo musical hace que como en todos los ámbitos de la vida, nos vayamos «radicalizando» en defensa de ese estilo y al mismo tiempo «demonicemos» el resto. 

Como cualquier maniobra vital que tenga que ver con salir de nuestra «zona de confort» y suponga poner en duda nuestras convicciones (en este caso musicales), nos costará mucho trabajo al comienzo, pondremos escusas basadas en nuestra moral  y principios para  no hacerlo, pero una vez iniciado el proceso y siendo conscientes poco a poco del enriquecimiento personal que el mismo conlleva, dado el paso y ubicados en la senda, ya no podremos dejar de caminar, de explorar y de conocer todo el universo que nos ofrece la música. 

Como digo, solo soy un mero «aficionado» que no llega ni a melómano porque mi mala memoria y poca capacidad de retención de conceptos no me permite casi nunca recordar datos relacionados con casi nada. Soy un aficionado que cada día intenta conocer música nueva que me permita crecer. Soy una persona que ama la música y a la cual la música le ha aportado y le sigue aportando cada día infinidad de cosas buenas. Soy miembro de una sociedad, la cual desde que puedo recordar, en su mayoría, a tratado la música como algo secundario, accesorio, banal y efímero. La ha ridiculizado, ninguneado y equiparado a otras facetas que únicamente se utilizan enfocadas al ocio y el pasatiempo.

Hoy me encuentro aquí, escribiendo estas líneas, convencido de que el camino está en conocer, en aprender, en no tener miedo a cualquier cosa que te aporte, que te haga sentir, que te emocione y te transporte hacia la felicidad o la tristeza. 

Espero que den el paso y que decidan emplear tiempo en lo que les planteo. Puede que a pesar de todo, si miramos ese pequeño rayo de luz que entra por la grieta de la tapa del ataúd, nos demos cuenta de igual todavía no estemos muertos.

Gracias y disculpen mi atrevimiento.

Hasta pronto.