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Lucía Riquelme: «No me arrepiento de lo que he hecho hasta el día de hoy ni de las decisiones que he tomado»

Comenzamos el año entrevistando a una ciezana que, sin lugar a dudas, es todo un tesoro para la marca Cieza. Igual la ves en una pasarela de modelos que te da mesa en cualquiera de sus tres restaurantes, OXOX 131, Bar Los Pinos o Esmayao, en Blanca. Junto a su pareja, viven en el pueblo más pequeño de la Región de Murcia, Ojós, donde disfruta viendo como sus pequeños, Mateo y Miranda, recorren los carriles de la huerta jugando mientras Lucía, la más pequeña, duerme plácidamente.

Cuando tenía dieciocho años, salió de Cieza buscándose un futuro, eso sí, sabía solfeo, como sus amigas, y le encantaba leer cuentos de Disney, como El Principito, pero lo que no sabía es que el futuro la buscaría a ella para convertirse en una de las empresarias más reconocidas de la Región de Murcia gracias, en parte, a su humildad, su tremenda humanidad y sus ganas de comerse el mundo. Comenzamos el año entrevistando a Lucía Riquelme García, gerente del Grupo OXOX 131.  

¿Qué supusieron para ti tus abuelos Pepa y Pepe?

Supusieron todo. Me crie con ellos porque mis padres tenían mucho trabajo. Supusieron disciplina y un cariño enorme que he querido trasladar, o por lo menos eso intento, a mis propias hijas.

Cieza, Murcia y ahora Ojós, parece que eres algo nómada ¿Por qué estas ciudades y pueblos y no otros?

Después de la pandemia, Freddy y yo buscábamos algún proyecto que nos diera un poco de libertad, que no fuéramos un mueble más dentro de una multinacional, y se dio en la cantina de la piscina de Ojós. Por otro lado, me encantaría volver a Cieza. Espero que en un futuro a corto y medio plazo haya más oportunidades de trabajo, tanto para mí como para mi pareja. Por último, Murcia me ha abierto sus puertas a nivel laboral.

¿Por qué una rama de olivo y el número 7?

Yo no podía tener hijos en mi anterior matrimonio, estuve en tratamiento y no conseguí quedarme embarazada. A los tres meses de estar con Freddy, me quedé embarazada de forma natural y lo perdí, caí en una pequeña depresión, porque fue en mi etapa de trabajo en el Siete Coronas, donde hacíamos muchos eventos corporativos, pero también social, como bautizos, donde trataba con muchas madres y bebés. Cuando me volví a quedar embarazada de mi primera hija, Miranda, me salió una barriguita muy pequeña y le llamaban oliva de cuquillo. Ahí fue cuando Freddy y yo nos tatuamos siete hojas porque nos llevamos siete años y nos volvimos a encontrar siete años después trabajando en el Siete Coronas.

Hay ciertas teorías que señalan que un buen empleado tiene que cambiar constantemente de trabajo. Fuiste modelo de pasarela con Fernando Aliaga, directora de marketing, responsable de comunicación y, ahora, socia junto a tu pareja de un proyecto culinario. ¿Cómo se explica esto?

En las empresas donde he estado no ha sido cambio de un mes para otro. Los primeros trabajos que tuve fueron con becas. Al final, las becas tienen un principio y un final. En Nueva Condomina estuve siete meses, en Fundación CAJAMAR, como responsable y coordinadora de protocolo a nivel nacional, estuve tres meses en Almería. Realmente se fue ligando una beca con otra hasta que entré en el grupo TEMPORÁNEO, como responsable de comunicación y relaciones públicas, y ahí estuve año y medio. En el resto de trabajos he estado mínimo tres años, como, por ejemplo, con las marcas de lujo, el Hotel Siete Coronas o nuestro proyecto actual, en el que llevamos dos. Tengo 36 años, pero el bagaje va desde los 20. He ido rodando de ciudad, de trabajo y de departamento, pero siempre con compromiso y profesionalidad. Donde he estado, siempre me he comprometido a dar lo mejor de mí, de principio a fin.

Pronto cumplirás los 37 ¿qué te ha parecido hasta el momento tu vida?

Una vorágine, pero muy buena. No me arrepiento de lo que he hecho hasta el día de hoy ni de las decisiones que he tomado. Siempre las he tomado con confianza. Este ha sido un año de progresión, de conocerme a mí misma como mujer, como empresaria y como madre. Estoy muy contenta con el año que he pasado y deseando de cumplir los 37, porque sé que me aportará más madurez.

¿Estás disfrutando ahora como nunca antes lo habías hecho?

Yo creo que sí, porque, que viniera Ángeles Ballesta, directora de Murcia Congresos, y que estuviera súperorgullosa de que a corto plazo nos sumemos al proyecto de la Oficina de Congresos de la Región de Murcia, pues me hace estar muy contenta a nivel profesional. Que una persona como ella, que lleva 25 años en el mundo de la imagen a nivel nacional e internacional, me diga eso, pues, como no podía ser de otra forma, me hace estar muy contenta.

¿Y en lo personal?

Estoy eufórica. Tengo dos niñas, además del niño de Freddy, lo que nos hace ser familia numerosa prácticamente. Mis dos niñas son estupendas y maravillosas. Me aportan mucho en la vida. Y, por supuesto, con un gran equipo en OXOX 131 que es con el que hemos crecido a nivel profesional. Estoy muy contenta, la verdad.

Con que te quedas: ¿con ir de concierto con tu madre o con dormir  la siesta en su sofá?

Ahora dormir la siesta en el sofá de Cieza lo hace Freddy. Pero ambas cosas, eso sí,  no cambio el brasero de la casa de mis padres por nada en el mundo.

En 2016, junto a Pedro Ruiz – tu querido amigo y fotógrafo-, hiciste realidad un calendario solidario para que los usuarios de ASCOPAS pudieran tener una piscina terapéutica ¿Qué supuso para ti este proyecto?  Imagino que correr junto a Miguel Ángel López no fue nada fácil

¡No, para nada! ¡Yo llevo una vida muy sedentaria en ese sentido! Me muevo mucho trabajando,  pero no he pisado un gimnasio en mi vida. El calendario de ASCOPAS supuso un punto de inflexión. Admiro enormemente a los padres y a los tutores de los usuarios. También me permitió chocar con la realidad que tienen muchas familias y que la gente no ve. Antes de nacer mi hija Lucia, en la primera prueba que tuve en la Arrixaca, me dijeron que el bebé venía con Síndrome de Down, entonces, después de haber tenido la experiencia con los usuarios de ASCOPAS, no me asustó tanto saber aquella noticia. Finalmente, no fue así por una cuestión de parámetros, pero fue un choque de realidad y de asumir cosas que te da la vida de una manera más objetiva. La verdad es que, después de la experiencia con ASCOPAS,  no me hubiera asustado tanto si hubiera venido con Síndrome de Down. Gracias al proyecto, ahora que hemos montado un nuevo local en Blanca, ESMAYAO, nos lo han decorado los chicos de ASIDO.

Los últimos datos sobre población, indican que las zonas rurales pierden población, pero, sin embargo, vosotros, Freddy y tú, decidisteis liaros la manta a la cabeza y venir a Ojós a montar el poolbar más molón de la Región de Murcia y un restaurante que fusiona la comida venezolana con el recetario andalusí. Suena un poco a locura ¿no?

¡Sí! Una locura totalmente venirnos al municipio más pequeño de la Región de Murcia, que es Ojós. Suena a locura cuando los proveedores no te hacen caso, al principio, teníamos que ir nosotros a sus empresas y ahora vienen los camiones gracias al nivel de facturación e imagen que tenemos. Asusta mucho al principio, pero,con confianza y con ganas, que a eso no nos ha ganado nadie en estos últimos años, yo creo que hemos superado todas las expectativas que teníamos.

¿Qué te aportan los vecinos de Ojos en tú día a día, primero como habitante y, segundo, como dueña de un restaurante en una población de apenas 500 habitantes?

Me aportan vidilla. En un pueblo tan pequeño no hay servicios, no hay físio, no hay peluquera, entonces, en el Bar Los Pinos, que es el bar más tradicional que hay en el municipio y dentro del Grupo OXOX 131, los vecinos son los que lo llenan de vida. Nos aportan experiencia, buen hacer, tradiciones y también son los que nos aconsejan sobre las rutas de senderismo para nosotros poder dar esa información a los turistas. También nos aportan que nuestros hijos, Mateo de diez y Miranda de cuatro, salgan a la puerta de casa y se preocupen de ellos como si fueran sus propios hijos. Lucia, mi hija pequeña, ha sido de los cuatro o cinco bebés que han nacido en el municipio en el 2023, por lo que nosotros hemos aportado natalidad, pero ellos aportan que salgas a la calle con el bebé recién nacido y te den un detalle; eso en una gran capital es imposible que te acojan así.

¿Qué sentiste en el momento en el que OMEP te nombra ‘’Empresaria del año’’ y tus vecinos te reconocen como ‘’Mujer emprendedora rural del año 2023’’?

¡Un subidón! Subirse al Teatro Romea y dar un discurso frente a grandes directivos, directores de CROEM, OMEP y grandes empresarias como Mar Abad y Cristina Jover fue increíble. Que te reconozcan por el proyecto que has hecho, o la aportación que haces a la mujer, es indescriptible. En el Grupo Empresarial OXOX 131, tenemos mujeres con edades desde los 23 hasta los 60. Divorciadas, solteras, desahuciadas etc.. Nosotros creímos de manera fehaciente, desde el principio, en el papel de la mujer para hacer un proyecto diferente desde sus raíces. Sé que hay compañeros de profesión de Freddy que se han ido a localidades pequeñas, pero no han tenido ese valor añadido del tema de la mujer como hemos hecho nosotros. En resumen, muy contentos por ver esa brecha e ir hacia ella.

Por último, elige un solo plato de OXOX 131 o Esmayao y cuéntanos el porqué

Lo cierto es que tenemos una tapa que aconsejamos a todos los clientes que la prueben: el caballito mexicano. Elaborado con la cola de gambón, la pelamos, la empanamos en pan crujiente con nachos y le añadimos guacamole y pico de gallo, que es una picada de tomate, cilantro, caldo de la guindilla con un chorrito de limón y cebollita morada que es una ensalada típica de centro América. Elijo esta tapa porque el caballito no deja de ser murciano, pero metemos un guiño latino, además: está riquísimo hasta el punto de  haberlo llevado a ferias gastronómicas como SaborArte.