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Una semana que cabe en una noche

Apenas entra algo de luz por mi ventana en este atardecer de resurrección. Hoy, más que nunca, la palabra nostalgia se materializa en tantas y tantas cosas que, ahora, nos hieren. Todo ha terminado, sí. Aprendí con el tiempo que en la vida siempre hay finales, pero hay algunos a los que uno permanece anclado hasta que los vuelve a vivir de la misma manera que cuando acabaron. Hoy todo duele, y no poco, pero mañana serán recuerdos entrañables. Entre el hoy y el mañana, hablemos de lo que fue la Semana Santa de Cieza 2024.

Este año no voy a tirar de lírica ni de orden cronológico. El año pasado, una persona a la que admiro, respeto y quiero mucho, me dijo que mi crónica parecía la crónica de un partido de fútbol. Se me clavó y, ahora, un año después, le voy a hacer caso, porque él sabe de lo que habla, a diferencia de mí. Así que vamos con el resumen, cortito y al pie.

La Semana Santa de Cieza 2024 podríamos resumirla en tres palabras y claramente me sobraría el resto de folio. SANTO ENTIERRO, ORQUESTA y TIEMPO son las palabras que mejor definen a lo que hoy se ha marchado sin despedirse, todavía desgarrándonos más aún. Esta semana de Pasión en Cieza ha sido una Semana Santa de interiores, de oraciones calladas y de compases bajo techos. La lluvia nos robó el estreno de una nueva marcha procesional de Joaquín Yelo para la Magdalena ‘’ Lignum Dei’’, y también nos robó al Cristo de la Sangre haciéndose oración y recogimiento, a la magnífica talla del Maestro Carrillo, el Resucitado, en la Esquina del Convento y a los Dormis regresando a su casa al compás de su himno, pero también nos robó, quizás, la razón y la cordura en un Martes Santo sin explicación, contemplación y algo más de calma, esa que tantas veces nos falla como humanidad.

Esta Semana Santa estaba claro que iba a ser la Semana Santa de la Samaritana, su aportación a la Procesión del Santo Entierro eleva, todavía más, nuestra Semana Santa a unos estándares de calidad altísimos. Su desfilar por las calles de Cieza, la expectación que levantaba y el abrazo tras la recogida entre Javier Bernal y Yuste Navarro pueden ser perfectamente el mejor resumen de lo que se vivió esa noche. Tres únicas rosas en el sepulcro con tres nombres: Pascual Bermúdez, Gabriel Motos y Pepe Ortiz. Tres rosas que nos recuerdan que, en esta Semana Santa tan materialista y, a veces, hiriente, las emociones y los recuerdos son capitales, si no, que se lo digan a los sanjuanistas quienes, tras 35 años de mito y ausencia, nos regalaron a los ciezanos y procesionistas la vuelta de SU ORQUESTA. Nunca podremos agradecerles a la cofradía, a Matías Mayordomo y a María Sánchez el inmenso regalo que este Viernes Santo nos han hecho. Ojalá no vuelvan nunca más a ser mito y sí una realidad, eso sí, pero con la Marcha número 1 o la 2, sonando en la recogida del apóstol. Si hace 35 años desapareció la Orquesta de San Juan, hace 35 años también nació la Agrupación Musical Medina Siyasa, quien en la jornada del Viernes Santo se hizo toda gratitud y nos regaló dos momentos que ya están cobijados en nuestros recuerdos cofrades. Uno, la interpretación de ‘’Corazón de San Juan’’ en la mañana de Viernes Santo al paso de La Sentencia por la esquina de Cánovas del Castillo con San Pedro y otro el encierro de ‘’El Santo Entierro’’ a los sones de ‘’La Esperanza de María’’. Si quieren saber que es la gratitud, hablen con ellos, pronto volverán a ensayar a la Era. Seguimos con las efemérides, y es que esta Semana Santa también ha sido la de las efemérides silenciosas algunas, y más sonadas otras. El Perdón cumplía cincuenta años desde que los primeros quince, liderados por Rodrigo Salmerón y Gregorio Lucas, fundaran la decimoséptima cofradía ciezana. Quedan todavía muchos actos por venir en este aniversario, pero ¡qué regalo nos han hecho con su nuevo estandarte! Un estandarte con una obra pictórica que, perfectamente, podría estar en los Museos Vaticanos y no desentonar, total, su autor, Raúl Berzosa, trabaja de manera habitual para el Vaticano. Cuando antes les hablaba de estándares de calidad, este es un gran ejemplo del cómo actuar para engrandecer nuestro patrimonio y el de las de las dieciocho cofradías ciezanas. Miren al Perdón, a la Samaritana y a San Juan y ahí encontrarán el camino a seguir, como ha hecho el Nazareno, con el estreno de unas galas bordadas por D. José Rubio que, sin lugar a dudas, realzan, todavía más, los magníficos tronos que posee esta cofradía ciezana.

En esta Semana Santa no todo ha sido material, sino que lo inmaterial y lo efímero también ha abundado. Las mujeres, por fin, han podido bajar al Santo Cristo desde su Ermita (Enhorabuena Gema y Ana Belén por vuestra lucha por la igualdad de la mujer en la Semana Santa de Cieza y enhorabuena a la Cofradía del Santo Cristo por abrir los ojos y permitirlo). Así mismo, el Faro Luminoso este año sí ha salido de su ermita con pasodobles ciezanos, concretamente cuatro, todos ellos de autores como Gómez Villa o Diego Molina – ciezania a raudales-. Aprovecho la ocasión para resaltar el extraordinario nivel que este año ha mostrado la Banda Municipal de Música de Cieza. La incorporación del xilófono y los cuatro tambores de gran parada le han aportado una rotundidad y elegancia que los eleva a otro nivel musical. Enhorabuena por arriesgarse, a veces merece la pena. Por otro lado, se han estrenado hasta cuatro piezas musicales. ‘’La Lanzada’’ y ‘’El Santo Entierro’’ de García Alcázar, a quien deberíamos estar agradecidos de por vida por su labor compositiva y formativa; ‘’ El Alma de una vara’’ de Diego Molina, para recordarnos que en Semana Santa siempre vuelven los que se fueron al cielo y el Kyrie que el polifacético ciezano, Antonio Salmerón, le ha compuesto al Señor del Sábado Santo, el Cristo de Ánimas.

Seguro que en Semana Santa han pasado muchísimas más cosas, pero, que quieren que les diga, no ha sido mi mejor Semana Santa y no he estado en lo que tenía que estar, pero, eso sí, me he dedicado a mirar mucho y a ver las caras de la gente. Con ellos me despido, rogándoles que me permitan personificar la Semana Santa en ellos. Esta Semana Santa ha sido de Loli, la novia de Nuria que, pese a ir en silla de ruedas, ha lucido su túnica magdalena; ha sido el hundimiento emocional de Jorge e Inés cuando Lunes Santo sonaba ‘’1914’’ por los Revoltosos; ha sido también la primera fila de la Agrupación Musical AVERROES de la OJE que, 25 años después, todavía siguen liderando a esta señera formación ciezana como lo llevan haciendo desde marzo de 1999; ha sido también la del músico de la Unión Musical de Cieza, José Javier Ortega, que el Viernes de Dolores voló en la carretera que lo traía de vuelta de Granada para llegar justo al momento en el que el Medinaceli salía y su banda le ponía música;  ha sido la de Beltrán que, con  ocho meses, ya lució su túnica de la Agonía el pasado Domingo de Ramos; la de María José, que dio a luz a su niña el pasado Miércoles Santo, cuando su Verónica salía por primera vez en esta Semana Santa 2024; ha sido también de Josefa que, pese a los años, sigue estando al lado del Santo Cristo como si de uno de los ángeles tallados por Sánchez Lozano se tratara. Ella es el cuarto ángel. Siempre fiel y siempre a su lado; la del regreso de Redes Cofrades, para seguir abriéndonos huecos en la inmensidad de internet; la de la otra Semana Santa que no se ve en la visita de los músicos de la Municipal a ACIFAD y ASCOPAS ¡Os honra estos gestos!; ha sido también la emoción desbocada de María Buitrago, hija de quien salvó  a la Verónica de la quema en la Guerra Civil; ha sido la de la poesía a María García, otro ángel dormi que se fue al cielo; la del recuerdo del Gómez; la de la vuelta, por dos días, del primitivo banderín de Medina Siyasa y la del XXV aniversario del paso de ‘’Jesús y María en la Calle de la Amargura’’ y el XV aniversario del paso de ‘’La Coronación de Espinas’’ y «Nuestra Señora de la Amargura»– ¡y parece que fue ayer!, nos hacemos mayores, queridos lector@s-. Como ven, una Semana Santa de todos y de nadie en particular, sino del pueblo de Cieza y sus habitantes, quienes la cuidan, la quieren y la hacen realidad.

Cuatro apuntes rápidos, que me hago pesado: a) De nuevo el pueblo ha arropado de manera extraordinaria cada una de las procesiones. Ahora sí, el pueblo la ha hecho suya, de cabo a rabo. Siguiendo la tendencia de años anteriores. B) Ya lo dije en Cuaresma, este iba a ser el año de ‘’La Esperanza de María’’ y lo ha sido de Viernes de Dolores a Viernes Santo. Bien por la marcha, pero mal por esas cofradías que la ponen hasta en la sopa, sin ton ni son, simplemente porque es el hit del año. C) Tenemos un gran problema con las entradas. No sabemos hacerlas limpias o no queremos, pero sobran discursos y  marchas que suenan por sonar. Falta celeridad y simpleza. Miren las del Perdón y quizás me entenderán. D) Las procesiones se nos están yendo de tiempo, con el consiguiente malestar de una parte del público. No olvidemos las palabras de Bartolomé Marcos: ‘’Del pueblo y para el pueblo’’. Urge establecer tiempos de paso.

Ahora sí, me despido por este año. Es tiempo de reflexión, de tomar decisiones, de detenerse, de pensar bien las cosas y de valorar si estamos en el lugar correcto o es momento de tirar la toalla. Abril de 2025 nos traerá una nueva Pasión en Cieza, ojalá estemos todos, y todos aprendamos que la grandeza de nuestra Semana Santa no radica en cargos, títulos o protocolos, sino en la sencillez, en la humanidad y en el tú por delante mi. La Semana Santa volverá con los besos furtivos en las calles paralelas al recorrido procesional, con los primeros amores de primavera que llegan entrelazados junto al aroma del incienso y el azahar y  volverá junto a la música eterna y atemporal del solo para la eternidad que Gómez Villa escribió para ponerle banda sonora a nuestra Semana Santa.

No seré yo quien cierre este artículo, sino Efraím Salmerón. Sean felices, nos vemos el 11 de abril de 2025, donde siempre, acunados en los brazos de la Dolorosa. ‘’La Semana Santa es tan grande porque todo esfuerzo se realiza, no por conseguirlo, sino por tener la posibilidad de conseguirlo’’.

A Cieza por su Semana Santa.