El tiempo - Tutiempo.net
El tiempo - Tutiempo.net

Mercedes Dato: ‘’Estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer y, además, cerca de las personas que quiero’’

Con una dicción perfecta y una mirada segura y clara, como el cielo de la tierra que tanto ama, cerramos este 2024 entrevistando a una mujer que derrocha arte por los cuatro costados, posiblemente porque por sus venas corre la sangre Carrillo. Ella es una de las caras más reconocidas de la sociedad ciezana, unas veces como cuentacuentos y otras como parte de alguna obra de teatro, pero siempre presente en el día a día de Cieza.

Mercedes Dato tiene las ideas claras, de pequeña jugaba con las cajas de cartón y hacía de la calle su más preciado tesoro. Esa calle de la que tanto disfrutó la fue poco a poco moldeando como una mujer irreductible, amante de la cultura y, sobre todo, familiar y ciezana.

Manolo Dato

¡Empezamos bien! A ver, Manolo Dato son dos palabras muy grandes. Por un lado, el significado que tiene mi padre para mí, quien se me fue demasiado pronto y en un momento en el que él y yo empezábamos a mantener una relación de más cordialidad y confianza. Y, por otro lado, mi padre como maestro, poeta y artista, quedando en nosotros, mis hermanos y yo, esa sensibilidad que él muy pocas veces mostraba. Creo que simboliza, por un lado, la figura del padre que está ahí, como están los padres, a su manera y luego la sensibilidad que en la familia Carrillo siempre ha estado ahí.

¿Algún día se está preparada para ver morir a un padre?

-Se hace el silencio y su tono de voz baja considerablemente– No. No se está preparado. Creo que no se está preparado para la perdida, en general. Deberían de enseñarnos a estarlo como parte de la educación emocional. Además, en mi caso, fue traumático porque yo estaba con él en el momento de su partida, pero, por otro lado, me alegro de que me tocara a mí y no a ninguno de mis hermanos. Al final es un duelo diferente a cuando una persona está enferma porque es tan inesperado que te quedas en shock. Hasta los siete u ocho meses no tome conciencia de la realidad. Me acostumbré a la falta de presencia de esa persona, pero, hasta que no pasa el tiempo no eres consciente. El duelo es más largo, creo. 

¡Almodóvar, danos un papel! ¿Esta frase que te dice?

-Ríe la entrevistada-. Creo que esa frase la hemos utilizado bastante. ¿Quién no quiere ser una chica Almodóvar? Esto viene, si no mal recuerdo, de un carnaval o de algún evento que estaríamos divertidas, a gusto y muy almodovarianas.

¿Cómo fueron tus comienzos en la interpretación?

Mi hermana estaba en el coro de Amigos de la Música que hacían zarzuela y un año faltaba gente. Me apunté. La primera vez que yo actué fue haciendo una zarzuela, en concreto ‘’la Verbena de la Paloma’’, en el Auditorio Gabriel Celaya. Después, salió un taller de teatro en el ÍES Diego Tortosa con Manuela Burló y, aunque por aquel entonces yo cursaba estudios de la ESO en el Colegio Juan Ramón Jiménez, faltaba gente y me apunté. Y así empezó todo, la interpretación tiene esa cosa de magia que una vez que uno lo prueba quiere seguir. Después formé parte de Puente Alambre en el Club Atalaya donde aprendí muchísimo y actualmente estoy en la Escuela de Creadero Teatro.

¿Qué niña fuiste?

Una niña superfeliz. Yo me lo pasaba muy bien. Tuve una infancia muy feliz en casa de mis abuelos, con mi otra abuela, siempre estaba en la calle, jugando e iba a merendar siempre a una vecina diferente. A mí había que recogerme de la calle. Fijaros, muchas veces pienso que qué lástima de mis sobrinos que no tienen esa cosa de la calle que teníamos la gente de mi generación y anteriores a nosotros, pero volviendo a mí, yo jugaba mucho sola, jugaba con paraguas, cajas de cartón, bolsas grandes etc.. Mi infancia la recuerdo muy feliz y familiar. En la casa grande, como nombramos en mi familia a la casa de mis abuelos y ahora de mis padres y tía, siempre había gente y, por supuesto, movimiento.

Esa niña que un día fuiste cada Navidad cantaba: ‘’Niño chiquito, venimoste a adorar y te pedimos te acuerdes de papá y mamá…. ’’ Cuéntanos.

Yo no la recuerdo de niña, pero, evidentemente, sí que se cantaba. La recuerdo ahora de mayor porque mi madre, Mercedes Carrillo, se la canta siempre a mis sobrinos, incluso cuando no es Navidad. Eso es un villancico que compuso mi abuelo, el escultor Manuel Juan Carrillo Marco, para mi madre cuando ella dirigía los coros del Colegio Madre del Divino Pastor, y lo compuso porque ya no sabían que inventar, como lo habían cantado todo, pues había que hacer una cosa nueva. El otro día, cuando en el pregón de Navidad de mi hermana escuchamos la maravillosa orquestación de León Durán, la cantamos porque la letra permanece en el subcosciente. Es una cosa muy familia.

¿Qué significa ser muy ‘’Mercho’’?

¡Eso se lo digo yo a mis sobrinos! Significa no parar, estar siempre en continuo movimiento. Disfrazarse, caerse, cambiar la voz, hacer un gesto etc… Mi sobrino Ignacio, el de mi hermana Patricia, es muy mercho y, en algún momento, todos mis sobrinos han sido un poco mercho. Son muy imaginativos, muy creativos, y por eso les digo que son muy merchos.

Eres nieta del Maestro Carrillo, con todo lo que eso implica, y, por otro lado, eres hermana y prima de músicos ¿Cuánto influyó esto en ti?

Todo. La música es todo. Yo no soy músico, aunque lo intenté, y mi madre también, pero no. Eso sí, yo disfruto mucho de la música. En casa tuve la suerte de escuchar desde ‘’La Verbena de la Paloma’’ hasta Queen o Pink Floyd. Cuando un domingo abrías la puerta  no sabías que te podías encontrar y eso, además de generarte una increíble cultura musical, genera sensibilidad con respecto al arte y la cultura.

¿Estás donde quieres estar?

¡Sí! Si no no estaría aquí. Eso viene al hilo de que mucha gente, a raíz de hacer interpretación, me dice que me vaya a Madrid o Barcelona, pero yo estoy en mi pueblo, dedicándome a lo que me quiero dedicar, haciendo lo que quiero hacer y creando escuela. A veces pienso que se nos va de las manos, porque tenemos casi cincuenta alumnos entre adultos, personas con discapacidad y niños. Definitivamente estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer y, además, cerca de las personas que quiero; porque sí, uno se puede ir, pero ¿a qué? Ya tienes que irte con algo muy fijo o con otra edad, pero la suerte de estar a diez minutos del río- le sale una sonrisa que denota su felicidad- a otros diez minutos de la Atalaya o el Almorchón, eso ni siquiera Murcia te lo da. Yo respeto y me parece fantástico que la gente esté donde quiera estar, donde sea feliz y donde se sienta protegido y a mí, de momento, aun sin descartar irme por algo temporal, me gusta vivir aquí.

¿Qué es El Creadero y que aporta a tu vida?

El Creadero nace por el tema de la Noche de terror y leyendas. Empezamos a hacerlo como cuatro amigos que se juntan para hacer una actividad y de repente comienza a coger bastante importancia y vemos la necesidad de formalizarlo, básicamente porque al final no puedes estar tirando de favores, aunque los compañeros de OJE y los Scout siempre han tendido la mano. Al final entre los colectivos siempre ha habido bastante apoyo, lo hay y lo habrá. Entonces el Creadero nace con esa idea de poder solventar esa actividad, pero rápidamente nos dimos cuenta de que, teniendo eso ahí, podíamos hacer más cosas. Empezando a crecer en compañeros de actividad, porque no me gusta llamarlos socios, que trabajan por un bien cultura, por ofrecer una cosa diferente, por dar cabida a otras personas que puedan dar cosas y, todo eso va creciendo a través de cuentacuentos, festivales de teatro en la calle, días de cine en familia etc… Aportando en el municipio de una manera positiva. Fijaros que habíamos planteado de dejar de hacer la ruta, pero cuando acabamos este año fue como, ¡uf! Igual hay que seguir. La gente lo espera mucho. El Creadero supone para mi crecimiento, evolución y aporte a otras personas y a la ciudadanía. Abre puertas y abre camino.

¿Es la cultura una de las grandes olvidadas?

Yo creo que eso depende de quién lo diga y de quién lo mire. Lo que sí creo es que no es de las grandes olvidadas, sino que, a veces, nos aprovechamos de la cultura cuando interesa, cuando no, la cultura está ahí porque por mucho que algunos se quieran empeñar, la cultura siempre va a estar ahí.

¿Qué beneficios tiene el teatro más allá de la actuación?

Innumerables. Actualmente, estoy con un grupo de ‘’Nueva Fundación Los Albares’’. Justamente hoy hemos presentado una función que se llama ‘’El viaje del poeta’’ que tiene como base unos poemas de Federico García Lorca, los cuales tienen una dificultad añadida. Vengo a decir esto porque cuando hemos terminado un familiar de uno de los alumnos me ha dicho: “no te haces una idea de lo importante que es esto para ellos”. Digo sí, porque para ellos ponerse delante de un público es muy difícil, no todo el mundo puede hacer eso, y ellos lo han hecho. Pero lo importante es que ellos eran protagonistas. Entonces: ¿va más allá de la interpretación?, sí. Principalmente, es una capacidad para elevar la autoestima, cuanto tú te haces importante o te hacen sentir importante, todo en ti cambia. Principalmente, en ese sentido, el teatro aporta mucho, sobre todo en personas que son tímidas, que les cuesta relacionarse. Y con las personas con discapacidad, que no es que sean de las grandes olvidadas tampoco, pero también las usamos cuando nos interesa. Es flipante, permitirme la expresión, lo que mueve en ellos el teatro. Por ejemplo: una persona que no habla en su casa de repente está recitando ‘’La luna vino a la fragua’’ de Lorca, que no es poca broma. Autoestima y comunicación se mejoran en nuestras relaciones sociales, luego ya, dicción, pronunciación etc… pero yo creo que sobre todo confianza, quitar miedos, quitar prejuicios.

¿Te imaginas participando en una película? ¿Te apetece?

Sí, sí. No voy a decir que no por lo que pueda pasar. Si es verdad que he participado en cortometrajes, publicidad y otras cosas y está guay, pero es otro lenguaje. Yo tenía un profesor que decía “el que es un buen actor de teatro, luego en el cine es más sencillo porque al final solo hay que reducir”. Nosotros, los actores de teatro, tenemos que hacer todo en grande, bien proyectado, mientras que en el cine la cámara es pequeña, de otra manera. El teatro es un elemento vivo, cada función es diferente. En el cine debería hacerlo siempre igual, es una disciplina muy difícil. Sí que me gustaría, ¿por qué no?, al final es algo interesante y  bonito.

Para finalizar ¿Qué esperas de la vida?

¡Uy! ¡Que me quede como estoy! Llegados a este punto en el que estamos en una sociedad que hiere bastante, que me quede como estoy básicamente, porque yo trabajo siempre desde la honestidad, desde la verdad y siempre intento hacer las cosas desde el amor. Seguro que me equivocaré alguna vez, porque me tengo que equivocar, pero habría que hacer algo porque no sabe uno cuáles son las cosas de verdad. Entonces, pediría más verdad. Ya no solo en mi vida, sino en nuestras vidas. Hay muchas musarañas, pajaricos con la cabeza loca y, lo peor, es que nos creemos esos pajaricos y esas musarañas. Tienen un altavoz muy importante. En resumen, verdad, amor y salud.

Desde Cieza en la Red agradecemos al Club Atalaya Ateneo de la Villa la cesión de sus instalaciones para la realización de esta entrevista.