Cieza, domingo 26 de octubre de 2.025, año del cincuentenario de la fundación oficial de la Real Cofradía de Nª. Sª. de Gracia y Esperanza, (Hijos de María). La Virgen esta mañana celebra su último rosario de la aurora, es portada por sus anderos y al adentrarse en la Calle Empedrá hace un giro a su derecha y se detiene frente a una casa que Ella, la Señora bien conoce; es la casa de la familia Marín Fernández, la casa de Paco Marín Fernández, que sufre una larga enfermedad desde hace ya algunos años.
Francisco Marín Fernández fue durante unos cuarenta años el artífice principal del famoso y tradicional manto de flores que la Virgen de los Hijos de María luce cada Jueves Santo. Desde la semana santa del año 1.976 hasta hace muy pocos años fue Francisco Marín Fernández el que componía esa «melodía floral» que encandilaba a ciezanos y visitantes cada bendita tarde-noche del Jueves Santo ciezano.
La Virgen esa mañana del domingo 26 de octubre pasado no se «giró» mirando esa casa en valde, Ella sabía con ojos de madre lo que hacía, estaba la Virgen celebrando este cincuentenario de una manera muy especial, callada, íntima, celebrándolo con uno de sus hermanos fundadores y devoto de primera fila, llamaba a Paco, al autor de tantos mantos la noche de Jueves Santo a ir con Ella al Cielo, cogido de su mano y cobijado bajo su manto, el día 29 de octubre pasado, la Señora cogió de la mano a Paco Marín Fernández para ir con Ella al Cielo. Era el «broche de oro» que Ella le dio al autor de más de cuarenta mantos que la sagrada imagen de la Virgen de los Hijos de María, o la Virgen de las velas, o la Virgen del manto de flores, como la suelen llamar en Cieza popularmente, le daba a su hermano fundador. Le regaló la Vida Eterna, lo llevó al Cielo para ver con sus propios ojos a la Señora que tantos mantos había hecho, para contemplar cara a cara a su hijo Jesús.
Francisco Marín Fernández fue además de fundador y presidente en su día de la Real Cofradía de Nª. Sª. de Gracia y Esperanza, autor de su tradicional manto de flores, cofrade del Stmo. Cristo de la Agonía, ya que su tío Paco Marín Bernal, fue también fundador de la Cofradía del Cristo de la Agonía. Luis Marín Bernal, el padre de Paco fue también hermano fundador de la Cofradía de la Stma. Virgen de los Dolores, además de ser cofrade de la Cofradía del Patrón de Cieza, San Bartolomé. Su madre, Lola Fernández, fue hermana de la Real Ilustre Venerable y Primitiva Cofradía de María Santísima de la Soledad, a la cual le tenía también gran devoción.
Tanto Paco Marín Fernández, como su hermano Enrique, como su sobrino y su sobrina, todos pertenecen a esas cofradías familiares que jalonan desde años, además de su pertenencia a los Hijos de María la tradición familiar de participar en nuestra internacional semana santa de Cieza.
Paco Marín Fernández ha estado algunos años sufriendo una enfermedad que lo imposibilitó para poder colaborar y disfrutar de su semana santa, de sus desvelos con el manto de flores de cada Jueves Santo y de su participación con el resto de cofradías a las que pertenecía. Ha sido un ejemplo de cofrade, además de ser un auténtico ciezano amante de su huerta y de sus tradiciones ancestrales, cuidaba su trozo de huerta en el paraje de «la Hoya», junto al Puente de Hierro con sumo esmero en sus ratos libres, quería a su Cieza y sus tradiciones.
Como persona era todo bondad, jamás lo he oído discutir con nadie, siempre buscaba la paz, el «arreglar las cosas o las cuitas con sosiego, con calma, con mucha bondad». Con su enfermedad nos ha dado una lección de entereza, de sacrificio, de aceptación de su enfermedad hasta el final. Se le dio una fortaleza dentro de la debilidad de su enfermedad que es ejemplo para muchos, para todos, que en la enfermedad se alaba a Dios, con aceptación de lo que le sucedía. Jamás se quejó ni ante su familia ni amigos de nada. Ha llevado su enfermedad con mucha entereza, dándonos ejemplo a todos.
Creo y creo bien que se ha ganado el Cielo con creces, ha estado crucificado con Cristo y con Cristo será redimido. Son los «Santos de la puerta de al lado», como decía el papa Francisco. Santos que son reconocidos por Dios pero que no están en los altares de una iglesia. Detrás de un entierro no va el camión de las mudanzas, la mortaja no lleva bolsillos, solo te llevas lo bueno que hayas hecho, pues el juicio divino será sobre el amor que hayas puesto en tu prójimo, nada más.
Paco ha demostrado mucho amor a sus familiares, a sus amigos, a su Cieza y a su semana santa. Fue nombrado «Nazareno de Honor» en el año 2.016, pero el mejor nombramiento es que nos deja un recuerdo imborrable, de bondad, de hermandad, de ser un ciezano hasta la médula. En este año del cincuentenario de los Hijos de María, la Virgen se paró en su puerta el último domingo del rosario, hace unos días, y cubriéndolo con su manto lo ha subido al Cielo.
D.E.P. amigo Paco, recuerdo que cada domingo del rosario no le faltaba a la Virgen el ramillete de jazmines que llevaba en su mano al salir por las calles, ya te ocupabas tú que fueran recién cogidos de tu patio o de tu «Hoya». Y hace unos días, igual que ponías ese ramillete de jazmines en sus manos, la Virgen ha cogido tu mano y te ha llevado al Cielo. Pide a la Virgen que no nos olvide nunca, que nos bendiga y nos proteja.
Más cuando triste, del vivir cansado
mi corazón ya no suspire,
perdóname Madre cuanto he pecado
y haz que en la Gloria sin cesar te admire.
Pensando en Ti, Purísima María
la misma muerte me causa alegría,
pensando en Ti, Señora deje el suelo
y acogido a tu manto me remonte al Cielo.
Pensando en Ti quiero morir.
Poesía-plegaria de D. José Lucas Conesa dedicada a la Virgen. Lucas Conesa fue quien compuso el himno al Santísimo Cristo del Consuelo.