El Colegio San José Obrero de Cieza (el RAM) ha vuelto a transformar su jornada conmemorativa del Día Escolar de la No Violencia y la Paz en una experiencia pedagógica y artística. En esta ocasión, alumnos y maestros se han subido a la cubierta de un navío para presentar la obra teatral «Piratas del Mar de la Paz».
La representación, que ha tenido lugar este viernes, narra la travesía de una peculiar tripulación pirata que, lejos de buscar tesoros materiales, recorre los cinco continentes para recolectar valores humanos. Bajo la premisa de que «la paz no se conquista, se construye», los alumnos y docentes han explorado diversas culturas para entender cómo cada pueblo vive en armonía, aprendiendo los valores de cada lugar y realizando un baile típico de cada zona.
A lo largo del espectáculo, los protagonistas han atracado en distintos puertos, recibiendo lecciones fundamentales de cada comunidad visitada. Durante la representación, los alumnos aprendieron que para la tribu india la paz reside en respetar y cuidar la tierra, porque ella nos da la vida. En su paso por China, descubrieron que la paz es la armonía con la naturaleza, con los demás y con uno mismo, mientras que en España comprendieron que se construye hablando y escuchando a los demás. La cultura hawaiana aportó el valor del concepto Aloha, definido como amor, respeto y compasión, a la vez que en África se destacó que la paz nace en la comunidad y en el apoyo mutuo. Finalmente, la cultura hindú enfatizó la importancia de defender la paz para el cuerpo, la mente y el espíritu, cerrando el viaje en México, donde aprendieron que la paz consiste en celebrar la vida con alegría y respeto incluso en tiempos difíciles.
Este año el equipo educativo ha vuelto a demostrar su creatividad y entrega. La participación activa de maestros y alumnos en los bailes y diálogos ha reforzado el mensaje de que la convivencia es un trabajo en equipo, logrando un resultado verdaderamente gratificante para todos los allí presentes.
El acto ha concluido con toda la comunidad educativa unida, bailando una canción en común, simbolizando que, aunque la paz se manifieste de formas distintas en cada cultura, siempre «nace del mismo lugar: el corazón».
Con esta iniciativa, el Colegio San José Obrero reafirma su lema de ser un lugar donde la magia de la educación transforma el mundo, consolidando una tradición que convierte cada 30 de enero en una lección de vida inolvidable.