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Recuerdan la figura del bibliófilo Antonio Pérez Gómez en el 50 aniversario de su fallecimiento

En un acto celebrado en la sala de conferencias ‘La Bóveda’ del Museo de Siyâsa y organizado por la familia y Ediciones Orígenes, y al que han asistido la concejala de Museos, María Turpín y el director del Servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Cieza, Joaquín Salmerón, se ha recordado la figura del bibliógrafo y editor Antonio Pérez Gómez.

Ante una sala prácticamente llena, Juan Antonio Pérez Delgado, académico correspondiente de la RRAA Historia y Alfonso X el Sabio ha presentado el libro ’336 cartas del bibliógrafo Antonio Pérez Gómez al bibliógrafo Antonio Rodríguez-Moñino’.

A continuación, se ha presentado una escultura de bronce de Antonio Pérez Gómez obra de su bisnieto Xuan Díaz Castán, presente en el acto, y que la familia ha donado al pueblo de Cieza para que se exponga en el espacio que el bibliófilo tiene en el Museo de Siyâsa.

Polémica por el acto a Pérez Gómez

Para la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia, en un estado de derecho la ley debe cumplirse, guste más o guste menos. Naturalmente, esto incluye el cumplimiento de la ley 20/2022 de Memoria Democrática. Esta ley en su artículo 35. señala que «Carecerán de visibilidad los retratos u otras manifestaciones artísticas de militares y ministros asociados a la sublevación militar o al sistema represivo de la Dictadura. A tal efecto, no podrán mostrarse en lugares representativos y, en particular, despachos u otras estancias de altos cargos, espacios comunes de uso, ni en áreas de acceso al público». Tal es el caso del “busto del primer Alcalde franquista de Cieza Antonio Pérez Gómez, que debería ser retirado del espacio público que ocupa, y lo mismo sucede con su retrato en el despacho simulado del museo de Siyasa en la misma localidad. En ningún caso, es cumplimiento de la ley, colocar un segundo busto con homenaje en espacio público. Todo lo contrario, es una infracción flagrante cometida por una Institución Pública que debiera de velar por su estricto cumplimiento, tal y como se señala en la misma Ley «Las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias y territorio, adoptarán las medidas oportunas para la retirada de dichos elementos».  

Independientemente de sus labores bibliófilas y editoriales “Pérez Gómez participó directamente en la brutal represión de muchos ciezanos y ciezanas que sufriendo tortura, prisión y, en algunos casos, la muerte. Ciudadanos y ciudadanas cuyo único crimen había sido defender la legalidad vigente y pertenecer a sindicatos y partidos legales o ejercer algún cargo público en la República. Su firma se encuentra al píe de múltiples denuncias e informes de depuración, coincidiendo su paso por la alcaldía, entre marzo de 1939 y mayo de 1940, con el de mayor represión sufrida por Cieza”.

Por tanto, “exigimos el cumplimiento de la Ley retirando de la visibilidad pública todo homenaje realizado a este personaje y, por supuesto, además de ser de una flagrante ilegalidad, consideraríamos de una enorme bajeza moral y un acto de vejación y humillación hacia las personas que sufrieron las consecuencias de la dictadura de Franco, muy bien representada en Cieza por el primer alcalde franquista Antonio Pérez Gómez, que se hiciera el acto de homenaje a su figura”, declaran desde el colectivo sobre la Memoria Histórica de la Región de Murcia.

Por su parte, Joaquín Salmerón durante su intervención en el acto ha defendido la labor del bibliófilo recordando que Antonio Pérez Gómez desde el comienzo de la República se convirtió en un militante del Partido Republicano (Acción Republicana) de Manuel Azaña. Además, durante la época de la Republica era el abogado oficial de la CNT Fai, “cuyo republicanismo y carácter de izquierdas nadie puede dudar”. Pérez Gómez cuando en el año 1934 milicias de izquierdas atacaron la sede del Ayuntamiento de Cieza con armas al mismo tiempo que se estaba produciendo la revolución de Asturias, “y ante las acusaciones falsas que se hicieron a todos los militantes cenetistas de Cieza por haber participado en aquel asalto, salió en su defensa en los tribunales y consiguió que no fueran a la cárcel todos aquellos que eran inocentes y que no tenían que ver nada con esta acción armada ilegal”.

Cuando sucedieron los terribles hechos en el año 1936 del asesinato de la cárcel de Cieza de cuatro personas de derechas que estaban allí encerradas, entre ellos su hermano José, tuvo, sin pedirlo, la escolta 24 hora al día de dos milicianos de la CNT en la puerta de su casa para que nada malo le pudiera pasar y  defenderlo de cualquier tipo de milicias incontroladas, “eso da idea de como demócrata y persona defensor de los trabajadores y de los sindicalistas defendió la libertad y la democracia siempre que pudo”.