Hace unos días decidí inaugurar el verano en la costa de Almería, más concretamente en Mojácar, y aunque ya había estado en otras ocasiones, me sorprendió sobremanera un mural que reza, a la entrada del municipio, lo siguiente: “Walt was here”. La frase, que traducida al español viene a decir “Walt estuvo aquí”, alimenta la leyenda de que “el padre de la fábrica de sueños” no nació en Chicago, como nos quieren hacer creer, sino en Andalucía.
Yo ya había escuchado antes esa historia; lo que no sabía era que los vecinos de Mojácar la tenían tan arraigada. Y es que el mural, inaugurado en 2023 y creado por los grafiteros Nauni y Danklabara, según he podido leer, forma parte de todo un movimiento por poner en valor la leyenda de que el creador de Mickey Mouse nació en el pueblo indalo. Pero ¿de dónde surge esta idea? Todo parece remontarse a los años cuarenta del pasado siglo XX, cuando, dicen, llegaron al pueblo unos elegantes señores de negro en busca del certificado de nacimiento de José Guirao Zamora, nacido en Mojácar en 1901 y cuya identidad podía ser, en verdad, la de Walt Disney. No puedo más que imaginarme la escena con unas vecinas atónitas ante esos americanos que buscaban la partida de nacimiento del hombre que había levantado en Estados Unidos todo un imperio de la animación. Y, la verdad, no hay ninguna fisura en la historia que haga pensar lo contrario.
Sería en el año 1901 cuando una lavandera llamada Isabel Zamora, conocida como ‘La Bicha’, tendría un hijo fruto de una relación sentimental con un médico casado, Ginés Carrillo. De ese amor pecaminoso y prohibido nacería el niño al que llamarían José Guirao Zamora, cuyo primer apellido pertenecía, al parecer, a un minero del pueblo que quiso evitar un escándalo para Isabel. Pero ¿por qué una joven de Mojácar se iba a marchar a América? Cuenta la leyenda que la mojaquera tenía un hermano viviendo en Chicago y decidió irse allí en busca de un futuro mejor, pero, pobre y enferma, no podía hacerse cargo de su hijo y este quedó al cuidado de unos vecinos, Elías y Flora Disney, quienes, en 1902, tras la muerte de Isabel, bautizarían al niño hispano con el nombre de Walter Elías Disney, el hombre que acabaría creando la factoría de dibujos animados más importante y famosa del mundo entero.
Con el paso de los años, la amistad entre el magnate y Salvador Dalí, así como el interés por construir en Cabo de Gata el parque de atracciones que finalmente se ubicó en París, alimentó aún más la teoría de su vínculo con Andalucía. Hay fuentes, incluso, que dicen que el propio Walt Disney llegó a confesarle a Dalí que nació aquí. Pero el 15 de diciembre de 1966 el hombre que llevó la fantasía a la gran pantalla falleció sin que llegáramos a conocer su verdadero lugar de nacimiento. No obstante, alguien como él no se iba a marchar de este mundo así y, hasta el último momento, siguió alimentando el misterio al extenderse el rumor de que había sido congelado poco antes de morir a la espera de volver a la vida cuando la ciencia hubiera descubierto la cura de la enfermedad que padecía.
Claro que, como todas las buenas historias, esta también tiene una parte de mentira y otra de verdad. Hasta la fecha, parece que no existe ningún documento que acredite el nacimiento de Walt Disney en Mojácar, pero tampoco lo hay que certifique su llegada al mundo en Chicago. Así que, ¿qué nos impide aceptar la leyenda del niño andaluz que en América se convertiría en un revolucionario del cine al transformar los cuentos en dibujos animados? Si de algo estoy segura es de que el día que salga de su cápsula y vuelva a la vida —sea el siglo que sea— sus películas seguirán acompañando a los humanos de esta parte del plano.