Cuando estamos ya los ciezanos apurando los últimos días de la Feria y Fiestas en honor a San Bartolomé, patrono de Cieza, nos puede llamar la atención de que, mientras las fiestas en honor a San Bartolomé se pierden en la noche de los tiempos, vienen desde tiempos inmemoriales, la feria de Cieza no tanto, aun así, también tiene sus años.
Se tienen noticias de las solemnes fiestas en honor a San Bartolomé desde el siglo XVI, así lo atestiguan las fuentes escritas y su duración dependía de la abundancia del año, si Cieza tenía capacidad para organizar dos, tres o más días de fiestas en su honor.
Cada 15 de agosto de cada año, la sagrada imagen de San Bartolomé era devuelta de su ermita a la parroquial de la Villa para su novenario, sus solemnes cultos y sus fiestas. Las fiestas siempre daban comienzo el día 24 de agosto, día del patrono de Cieza y duraban varios días según las cosechas, y algunas cosas más.
Cada 23 de junio de cada año, y mediante la «ceremonia del cantarico”, se elegían a los distintos mayordomos para asumir la organización de esos días festivos, Mayordomo de toros, de cultos, de pólvora, etc. Todos y en delegación de la Mayordomía del Santo Patrono eran los encargados de velar por la organización de las mismas.
Siempre en todas las villas y ciudades de España ha habido mercados, pero la diferencia entre estos mercados semanales y las ferias era que en estas últimas estaban los comerciantes exentos de pagar ciertos impuestos, eran días «feriados», regalados, favoreciendo tanto comerciantes como compradores a un ahorro en sus gestiones.
Estas ferias eran muy importantes pues en aquellos años donde no había tantos medios de comunicación ni transportes, eran muy valiosas para comprar ciertos productos que durante el resto del año en las villas y ciudades no se podían adquirir. Este es el caso de Cieza, que tenía su feria desde el 16 al 23 de agosto de cada año, antes que dieran comienzo las solemnes fiestas en favor del patrono de todos los ciezanos, San Bartolomé.
Efectivamente, por orden del rey y permiso suyo, de S.M. el rey Carlos IV, Cieza empezó a gozar de su feria anual del 16 al 23 de agosto de cada año desde el año 1.801. Ese fue el primer año de la Feria de Cieza, venían los comerciantes y mercaderes a vender sus productos que durante todo el año en Cieza no se veían. Cieza tenía concedida a partir de ese año su feria, exentos los comerciantes de todos los impuestos a excepción de las alcabalas de titularidad municipal, no estando el concejo dispuesto a renunciar al pago de las mismas y su cobro, y en el acta capitular del 19 de febrero de 1.801 acuerda: «…siendo ya forzoso tratar de las disposiciones previstas sobre los sitios donde deben colocarse todos los géneros y vestiales que hallan de concurrir sobre hazerlo saber al público de los pueblos con finares: Sobre los derechos de alcabalas que se deben exigir a los vendedores. Pues la Villa es dueño de las alcabalas y que se ha concedido la gracia de la Feria sin perjuicio de las mismas.
No obstante, y debido a la mala situación de Cieza en esos años, al mal momento económico que se atravesaba, debido a las malas cosechas, el concejo reconsidera su posición del cobro de alcabalas de una cuantía a otras más favorecedoras a los comerciantes, optando por rebajar los precios de las alcabalas o impuesto municipal para favorecer en lo posible la afluencia de comerciantes a nuestra Feria, así en acta capitular del 6 de agosto de 1.801 se puede apreciar lo siguiente: » Se acuerda moderar dicha contribución en la forma siguiente: Por cada cabeza de ganado mular y caballar quelos forasteros presenten en la feria, sea macho u enbravendan a de pagar tres reales de Vellon por cada Res de vacuno dos reales. Por cada vestia menor un real, exzepuando las lechares que vengan con la madre y también todos los animales de los vezinos de qualquier claseque fueren, exceptuando las reses de ganado lanar y cabrio que se regularan segun su numero, peso y circunstancias pero tratando todo con equidad.»
Ya en esta misma sesión del concejo se acuerda también el sitio o lugar para la colocación de la Feria: «…Que para la colocacion de los animales caballerias, cerdales, y vestias se señalan los vancales de D. Josef Ruiz he immdiatos que no tengan biñas ni olibares a la bajada del pueblo lindando con el camino real de Madrid y sus immediaziones: Y para las de vacuno los vancales queen el camino de Murcia hay desde la Vasilica de Maria hasta el Zaraiche con los demas queno tengan aquellos plantios”.
La primera Feria de Cieza tuvo lugar desde el 16 al 23 de agosto de 1.801, por decreto y permiso del rey Carlos IV, mientras tanto, nuestras fiestas patronales en honor a San Bartolomé se pierden en la noche de los tiempos, son inmemoriales, celebradas desde el día 24 de agosto de cada año según la economía local del año en cuestión así eran.
Las fiestas en honor a San Bartolomé tenían un carácter más bien lúdico y religioso, de acción de gracias, son fiestas post-recolección, acción de gracias al protector de las cosechas, al patrón de los cieznamos, a San Bartolomé, que desde el 25 de abril de cada año se ponía al servicio de su protegido pueblo desde el conjuratorio de su ermita para ahuyentar las malas tormentas de nuestros campos y huerta y que todos los ciezanos pudiesen comer.
Desde siempre las fiestas han tenido muchas actividades de diversión, pero los más antiguos son el castillo de fuegos artificiales o de pólvora, la solemne función religiosa y procesión del Santo Patrono de Cieza, las corridas de toros y funciones musicales y teatrales que perviven hasta nuestros días.