Durante los años universitarios, comencé a pensar que el mundo estaba mejorando. Quizá se debía a que ante un caos interno, lo externo parecía más controlado. Ahora veo un mundo polarizado, agresivo, deshumanizado y violento. Creo que, en parte, el auge del humor conocido como “brain-rot” o, para que nos entendamos todos, humor absurdo sin coherencia aparente, nace del deseo de los jóvenes de desconectar de tanta negatividad, de tanta noticia sensacionalista y desorden mundial. Cuando nos mandan al móvil una noticia desesperanzadora, nuestra respuesta suele ser un sticker de una fruta cualquiera con el nombre de “Diego” al más puro estilo WordArt del Paint. Creo firmemente que es una escapatoria rápida, un mecanismo de defensa para que las visiones de futuro no atormenten nuestra salud mental.
Volviendo a sentir la rabia adolescente que no me removía desde —precisamente— la adolescencia, quise revisitar conscientemente los grupos que tanto me aliviaban en el autobús de camino hacia el instituto, aunque nunca llegué a abandonarlos después: Slipknot, Linkin Park, Bring Me the Horizon… y, por supuesto System Of A Down. El impulso de escribir sobre esto me vino durante una sesión en el gimnasio. Me topé con la canción Deer Dance y una de sus frases me hizo interrumpir una serie de sentadillas para prestarle atención:
Pushing little children with their fully automatics. They like to push the weak around.
“Empujando a niños con sus armas automáticas. Les gusta intimidar a los débiles”.
(System Of A Down, “Deer Dance”, Toxicity, 2001)
Aunque son opuestos en forma, el humor absurdo-caótico y la introspección que produce el lirismo de estas letras son iguales en su función. La magia de ese lirismo reside en que cada receptor puede descifrarlo de una manera distinta, haciendo que esa interpretación exponga más del receptor que del emisor. “Fully automatics/armas automáticas” nos lleva directamente a la guerra. ¿O es a la policía? Si es la policía, a ti, querido lector ¿te lleva al gobierno? Quizá solo sea una alegoría. Pero, si lo es, ¿quiénes son ellos? Podrían ser fuerzas superiores, tu jefe, tus profesores, tus políticos, tus padres… Hay algo en esas letras y sonidos que drenan las emociones negativas recitando, cantando y, en ocasiones, gritando sobre ellas. Como cuando en una cita psicológica verbalizas, sin saber que eras capaz de ello, tu problema y su solución. Tu propia interpretación sobre ti mismo y, aunque hables de momentos traumáticos, asumas tus errores y te maldigas por tus desgracias, la sensación al salir de la clínica es de alivio.
I cry when angels deserve to die
“Lloro cuando los ángeles merecen morir”
(System Of A Down, “Chop Suey”, Toxicity, 2001)
No puedo asegurar que quiso decir el letrista, pero sí puedo asegurar que no podría estar más de acuerdo.
El disco Toxicity de System Of A Down ya ha cumplido 25 años y sigue presente. Sus canciones no solo siguen sonando, siguen resonando con el público. Hoy, como lo hacían cuando tuve quince años, me ayudan a sobrellevar la frustración que vuelvo a sentir ante la impotencia de no poder solucionar nada. ¿Son estos lamentables artículos de opinión fruto de mi párvula esperanza de seguir creyendo que individualmente podemos mejorar el mundo? Supongo que sí, y que al nombrarlo en voz alta, como el lirismo del nu metal o las confesiones a un profesional a cambio de dinero, me hago consciente de ello.
They’re trying to build a prison
They’re trying to build a prison
They’re trying to build a prison
They’re trying to build a prison
For you and me to live in
Another prison system
Another prison system
Another prison system
For you and me
“Están intentando construir una cárcel
Están intentando construir una cárcel
Están intentando construir una cárcel
Están intentando construir una cárcel
Para que tú y yo vivamos en ella
Otro sistema penitenciario
Otro sistema penitenciario
Otro sistema penitenciario
Para ti y para mí”
(System Of A Down, “Prison Song”, Toxicity, 2001)
Volvamos al lirismo y al por qué este disco seguirá siendo importante dentro de otros veinticinco años. Quien solo vea aquí una referencia literal a la cárcel tiene poco mundo interior. Este fragmento habla de todo. Literalmente de todo. De vivir en sociedad, de crecer con unas reglas que en otro país no funcionan o de estar condenado desde antes siquiera de salir del útero. Cada lector u oyente puede ver una prisión distinta y esa es la gran virtud de System Of A Down. Una banda inmortal que, a diferencia de la pobre pera que, al parecer, se llama Diego, permanecerá en el imaginario de mi generación.